Chrysler prepara el Arrow y el Arrow Cross, dos modelos de acceso que buscan solucionar uno de los principales problemas de la marca estadounidense: una gama demasiado pequeña y dependiente del Pacifica. El primero será un compacto de carrocería fastback, mientras que el segundo adoptará el formato de SUV pequeño.
Stellantis pretende que ambos modelos tengan un precio inicial inferior a 30.000 dólares, una cifra especialmente importante para atraer a compradores que buscan un vehículo práctico y asequible. La estrategia también permitiría a Chrysler captar clientes jóvenes y posteriormente llevarlos hacia modelos superiores de la propia marca o hacia Jeep, Dodge o Ram.
Los nuevos modelos utilizarán como base los Fiat Grizzly Fastback y Grizzly SUV, que emplean la plataforma Smart Car de Stellantis. Aunque estos vehículos estarán destinados inicialmente a Europa, Oriente Medio y África, las futuras versiones de Chrysler serán modificadas y homologadas para cumplir con las exigencias del mercado norteamericano.

Chrysler necesita urgentemente ampliar su catálogo. Actualmente, la marca depende en gran medida del Pacifica, después de haber perdido el Voyager y de abandonar también la versión híbrida enchufable del monovolumen. Stellantis considera que incorporar modelos más pequeños permitirá aumentar el volumen de ventas y devolver protagonismo a la marca.
El Arrow y el Arrow Cross estarán acompañados por el futuro Airflow, un SUV de tamaño medio, formando una ofensiva centrada en vehículos prácticos y asequibles. Según los estudios de mercado manejados por Stellantis, este tipo de producto puede interesar aproximadamente al 35% de los compradores.
La nueva estrategia también busca definir mejor la identidad de Chrysler dentro del grupo Stellantis. Mientras Dodge puede concentrarse en modelos deportivos y de altas prestaciones, Chrysler apostaría por vehículos cómodos, funcionales y accesibles, evitando que ambas marcas terminen compitiendo directamente entre ellas.
En el apartado mecánico, el Arrow y el Arrow Cross podrían ofrecer motores de combustión y versiones híbridas ligeras. Los Fiat Grizzly utilizan un motor 1.2 turbo de tres cilindros asociado a una transmisión automática de doble embrague y seis velocidades, una combinación que podría utilizarse en las versiones de acceso.
Sin embargo, Stellantis también dispone del nuevo 2.0 Hurricane de cuatro cilindros turbo, un propulsor preparado para incorporar tecnología híbrida y pensado para utilizarse en diferentes modelos compactos y de tamaño medio. Esta mecánica podría encajar mejor con las necesidades de los compradores estadounidenses en las versiones más potentes.
La llegada de una versión totalmente eléctrica tampoco está descartada, aunque Stellantis podría esperar para analizar cómo evoluciona la demanda de vehículos eléctricos en Norteamérica. La estrategia permitiría mantener una gama flexible y adaptar la oferta a las condiciones del mercado.
La producción de los modelos originales de Fiat se realizará en la planta de Stellantis en Marruecos, mientras que las versiones de Chrysler necesitarán modificaciones de diseño e ingeniería antes de llegar a Estados Unidos. Su lanzamiento norteamericano está previsto para 2028, con un precio estimado de unos 29.000 dólares.
El Hyundai Ioniq 5 es uno de los mejores vehículos eléctricos que podemos encontrar en el mercado.