Hoy, los automóviles funcionan como computadoras sobre ruedas. Así que pasar corriente de un auto a otro ya no es tan simple como conectar cables y arrancar el motor.
De no hacer este proceso, que parece tan simple, de forma correcta puede ocasionar que surja una falla en la computadora, misma que pueda costar bastante dinero reemplazarla.
Y es que, los vehículos fabricados después del año 2000 integran módulos electrónicos sensibles que pueden dañarse con picos de voltaje.
Está comprobado que un conductor promedio enfrenta este dilema al menos tres veces durante la vida útil de su automóvil.
De igual manera, la industria automotriz estima que el 40% de las fallas eléctricas en vehículos menores a cinco años provienen de daños causados durante intentos de arranque con cables.
Muchos talleres reportan casos donde propietarios conectaron baterías de camionetas diésel de 24 volts a sedanes de 12 volts, destruyendo completamente la red eléctrica del auto receptor.

Los errores durante este procedimiento generan daños costosos y peligrosos:
Antes de acercar cualquier cable, verificar que ambos vehículos utilicen sistemas de 12 volts resulta fundamental. Revisar las etiquetas de las baterías confirma esta información. Asimismo, apagar completamente ambos autos —incluidas luces, radio, aire acondicionado y cualquier accesorio— protege los circuitos sensibles.
Inspeccionar los cables pasa corriente también marca la diferencia. Cables delgados o deteriorados no transfieren suficiente amperaje, generando calentamiento excesivo y caídas de voltaje irregulares. Los cables profesionales deben tener calibre mínimo de 4 AWG y pinzas robustas con buen contacto metálico.

La secuencia correcta elimina prácticamente todo riesgo de daño electrónico:
Conectar el cable negativo directamente a una superficie metálica del motor en lugar del polo negativo de la batería descargada representa la diferencia entre proteger o destruir la electrónica del vehículo.
Esta conexión a tierra desvía cualquier chispa lejos de la batería, donde gases de hidrógeno podrían causar explosiones. Igualmente, evita que corrientes de retorno viajen a través de los circuitos sensibles de la computadora.
Muchos mecánicos experimentados recomiendan buscar un perno del block del motor o soportes metálicos gruesos como puntos de tierra. Evitar componentes pintados, plásticos o partes móviles del motor previene malas conexiones y accidentes.

Algunos conductores precavidos invierten en arrancadores portátiles con baterías de litio. Estos dispositivos eliminan completamente el riesgo de conectar mal los cables porque funcionan de manera independiente.
Igualmente, existen protectores de sobrevoltaje específicos para automóviles que se instalan entre la batería y el sistema eléctrico. Actúan como fusibles inteligentes, cortando la corriente ante picos anormales. Valen aproximadamente $800 pesos y pueden ahorrar decenas de miles en reparaciones futuras.
Baterías hinchadas, agrietadas o con fugas de ácido nunca deben conectarse a cables pasa corriente. De igual forma, vehículos híbridos o eléctricos requieren procedimientos especializados completamente diferentes.
Lo mejor en estos casos es llamar a asistencia vial, pues los técnicos certificados llevan equipo de diagnóstico que verifica la salud del sistema eléctrico antes y después del arranque, garantizando que todo funcione correctamente.
La próxima vez que una batería descargada arruine los planes, recordar que la prisa causa errores caros. Seguir el procedimiento correcto protege la inversión en el vehículo y evita convertir un problema menor en una pesadilla mecánica costosa.
Explicamos a fondo el origen, la fonética y la propuesta de valor de esta corporación asiática, para que cualquier conductor entienda el fenómeno automotriz del momento. Es innegable que BYD es la marca de autos china más popular en la actualidad. A diario se observan sus vehículos circulando en las calles de México. Quienes buscan […]