Si pensabas que el primer eléctrico de Maranello sería un simple iPad con ruedas, el Ferrari Luce EV llega para desmontar ese prejuicio. Antes incluso de mostrar su carrocería, la firma italiana ha desvelado un interior que combina tactilidad retro, aluminio expuesto y pantallas OLED en capas con una personalidad que recuerda más a un monoplaza clásico que a un electrodoméstico digital. El nombre “Luce” —luz en italiano— no es casual: Ferrari quiere demostrar que los electrones también pueden tener alma.
Un Ferrari eléctrico con alma mecánica
El habitáculo ha sido desarrollado junto al equipo creativo LoveFrom, fundado por Jony Ive y Marc Newson. Aunque Ive es conocido por su trabajo minimalista en Apple, aquí ha hecho justo lo contrario: recuperar la fisicidad. El Luce está lleno de botones reales, interruptores reales y mandos giratorios que hacen clic con precisión milimétrica. Ferrari asegura que sus pilotos realizaron más de 20 iteraciones solo para perfeccionar el tacto y el sonido de cada mando. El resultado es casi quirúrgico: el interruptor del launch control, situado en el techo como en un avión, suena literalmente como el cerrojo de un rifle.
El volante, inspirado en los clásicos Nardi y en los Ferrari de Fórmula 1 de los años 60, es otra declaración de intenciones. Fabricado con 19 piezas mecanizadas en CNC, es más ligero que uno convencional, pero integra los manettinos de potencia y chasis para ajustar entrega energética, regeneración y configuración dinámica sin apartar las manos. En plena era digital, Ferrari apuesta por devolver al conductor el protagonismo físico, algo que en Fórmula 1 nunca se ha perdido pese a la sofisticación híbrida actual.

¿Instrumentación analógica o digital? Las dos cosas
Tras el volante aparece un cuadro desarrollado con Samsung Display que mezcla tradición y futuro. Dos finísimos paneles OLED superpuestos generan profundidad visual y simulan relojes casi analógicos, incluso con una aguja física que barre gráficos digitales. La inspiración proviene tanto de los históricos Veglia y Jaeger de Ferrari como de la instrumentación aeronáutica, especialmente helicópteros. El resultado es un equilibrio entre nostalgia y precisión técnica que difícilmente se ve en otros eléctricos.
El ritual de arranque también recupera emoción. Tras el criticado botón táctil del SF90, Ferrari ha reaccionado con una solución teatral: se introduce una llave de cristal maciza en una base iluminada, cambia de color y despierta el selector de marcha en una coreografía lumínica perfectamente sincronizada. Es un gesto simbólico, pero clave: Ferrari entiende que la experiencia empieza antes de mover un solo kilovatio.
Aún falta por conocer su diseño exterior y especificaciones definitivas, aunque todo apunta a una arquitectura eléctrica de altas prestaciones, acorde al ADN de Fiorano. Muchos dudaban de que un Ferrari sin gasolina pudiera emocionar, pero si el resto del Luce está al nivel de este interior, el primer Ferrari eléctrico podría redefinir lo que significa conducir un superdeportivo en la era eléctrica. Y eso, viniendo de Maranello, no es poca cosa.
SUV familiar que ofrece mucho espacio para los pasajeros, incluso en la tercera fila, que puede acomodar a adultos.