La Toyota Tundra es el ejemplo clásico de pick-up creada para durar más que su financiación. Diversos estudios de fiabilidad la sitúan entre las camionetas con hasta un 30% de probabilidades de superar las 250.000 millas (más de 400.000 km), una cifra muy por encima de la media del segmento. Con un mantenimiento básico y revisiones periódicas, puede afrontar uso diario, viajes familiares y trabajo pesado sin exigir un reemplazo prematuro. Es, sencillamente, una inversión a largo plazo sobre ruedas.
La Ford F-150 lleva décadas dominando las ventas en Norteamérica, y no es casualidad. Muchos ejemplares fabricados entre 2011 y 2018 superan con facilidad los 240.000 km y siguen trabajando a diario. Su robustez estructural y la amplia red de repuestos hacen que, con un cuidado adecuado de fluidos y prevención de óxido, pueda mantenerse como vehículo familiar y herramienta profesional mucho después de saldar el préstamo. Durabilidad y valor de reventa van aquí de la mano.
Más compacta que una full-size, la Toyota Tacoma presume de cifras de longevidad comparables a modelos mayores. Actualizaciones recientes la sitúan también entre las pick-up con mayores probabilidades de alcanzar o superar las 250.000 millas. Puede que no sea la más potente para remolques pesados, pero como camioneta ligera para trabajo, ocio y aventuras 4×4 ofrece costes contenidos, menor consumo y una fiabilidad casi legendaria. Para quien busca equilibrio entre gasto y resistencia, es una elección inteligente.
Aunque no siga la clásica arquitectura de chasis de largueros, la Honda Ridgeline destaca en índices de fiabilidad con puntuaciones superiores a varias rivales tradicionales. Esa ventaja se traduce en menos visitas al taller cuando la garantía ya es historia. Su conducción más cercana a la de un SUV y su interior cómodo la convierten en una pick-up ideal para uso mixto urbano y escapadas de fin de semana. Menos radical, pero tremendamente sólida a largo plazo.
La Chevrolet Silverado 1500 aparece de forma recurrente en rankings de longevidad, especialmente en unidades fabricadas entre 2012 y 2018 que superan ampliamente los 240.000 km manteniendo su capacidad de trabajo. Sus motores V8 de diseño probado y la disponibilidad masiva de piezas ayudan a contener costes cuando el kilometraje se dispara. Si necesitas caja amplia, buena capacidad de remolque y un vehículo que pueda quedarse en la familia durante más de una década, la Silverado 1500 es una apuesta financieramente sensata y mecánicamente resistente.
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