El Simca 1000 es otro clásico de los años 60 que tenía una presencia única. Aunque de tamaño pequeño y con un diseño relativamente cuadrado, su expresión facial era de pura determinación. Las ‘cejas’ sobre las luces, características de su diseño, daban la sensación de que el Simca 1000 estaba siempre en movimiento, decidido a llegar a su destino sin dejar que nada lo detuviera. Este coche no solo era pequeño, sino que tenía la actitud de un coche mucho más grande, siempre listo para enfrentarse al tráfico.
El Renault 8, fabricado entre 1962 y 1973, tiene un diseño que podría parecer clásico, pero su expresión es todo menos suave. Al ser un coche de motor trasero, no necesitaba una parrilla delantera, y en su lugar, su cara está definida por luces circulares y una cresta pronunciada en el capó. Esta característica le da una mirada particularmente molesta y energética, perfecta para el comportamiento vivaz que los conductores asociaban con el modelo. El Renault 8 tenía la personalidad de un coche que siempre estaba listo para causar revuelo.
La Suzuki Alto lleva años en el mercado, pero su versión Turbo RS, lanzada en 2014, tiene un rostro particularmente enfadado. Los arcos de rueda marcados y el pilar trasero inclinado de la octava generación aportan una sensación de agresividad, pero son las luces delanteras las que realmente le dan carácter. Su forma vertical ocupa gran parte de la cara del coche, otorgándole una mirada desafiante que transmite un mensaje claro: este pequeño coche no se va a quedar atrás. Aunque la última versión ha suavizado un poco su expresión, la Turbo RS sigue siendo un coche con mucha actitud.
Los ‘Kei’ cars son una categoría japonesa de coches extremadamente compactos, y el Mitsubishi Delica Mini es uno de los más llamativos. Con menos de 3.5 metros de largo, este coche es increíblemente pequeño, pero su diseño tiene mucho carácter. Las líneas diagonales y las características robustas de la Delica Mini le dan una expresión feroz y única, que destaca incluso entre los autos más grandes. Sus luces diurnas adicionales le dan una actitud decidida, lo que lo convierte en un coche miniatura con mucha personalidad.
El Toyota GR Yaris es una versión muy modificada del Yaris estándar, creada para competir en el Campeonato Mundial de Rally (WRC). Este pequeño cohete de tres puertas tiene un aspecto musculoso gracias a sus arcos de rueda agrandados, sus luces de bordes afilados y su parrilla de ancho completo, que le otorgan una apariencia mucho más feroz que la del modelo de cinco puertas. Su motor fue diseñado por el equipo de Toyota Gazoo Racing, y su manejo fue perfeccionado con la ayuda del campeón de WRC, Tommi Mäkinen. La GR Yaris es más baja y ancha, lo que le da una postura agresiva y una presencia imponente.
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