El Aston Martin Valkyrie es un proyecto nacido con el ADN de la Fórmula 1, desarrollado en colaboración con ingenieros de Red Bull Racing. Su V12 atmosférico de 6.5 litros combinado con un motor eléctrico alcanza los 1.160 CV, suficiente para acelerar de 0 a 100 km/h en menos de 3 segundos. Con un precio de 3 millones de dólares, es una obra maestra de aerodinámica y rendimiento.
Inspirado en los prototipos de competición de los años 60, el Ferrari Daytona SP3 es un tributo a la herencia deportiva de Maranello. Equipa un V12 atmosférico de 6.5 litros con 829 CV, el motor más potente sin turbo en la historia de Ferrari. Con un valor de 2,3 millones de dólares y solo 599 unidades fabricadas, es un coche que combina historia, exclusividad y emoción al volante.
El Koenigsegg Jesko es la prueba de que la ingeniería sueca no conoce límites. Con su V8 biturbo de 5.0 litros y hasta 1.600 CV usando bioetanol, puede superar los 480 km/h, colocándose como uno de los coches más rápidos jamás creados. Su precio ronda los 2,8 millones de dólares, y su producción limitada a 125 unidades lo convierte en una auténtica pieza de colección.
La cúspide de la exclusividad tiene nombre propio: Rolls-Royce Droptail. Con un valor estimado de 28 millones de dólares, este modelo hecho a medida representa la máxima expresión del lujo automotriz. Monta un motor V12 pero su verdadero atractivo está en la artesanía única y los interiores totalmente personalizables. Es un coche diseñado para un cliente que no busca velocidad, sino distinción absoluta.
El Bugatti La Voiture Noire es un superdeportivo de proporciones épicas que rinde homenaje al legendario Bugatti 57 SC Atlantic. Con un motor W16 de 8.0 litros y 1.500 CV, alcanza una velocidad máxima de 420 km/h. Su exclusividad y diseño lo llevaron a venderse por 18,1 millones de dólares, convirtiéndose en uno de los más caros de todos los tiempos.
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