BMW diseñó el M1 para competir con Porsche en el Grupo 5. Motor central, seis cilindros en línea de 3,5 litros y un diseño futurista. Las demoras de producción obligaron a reclasificarlo a Grupo 4, pero la creación del Procar Championship permitió que estrellas como Niki Lauda y Nelson Piquet lo pusieran en el radar internacional.
El Stratos dominó rallies y fue adaptado para Le Mans. Su diseño compacto, motor central y aerodinámica agresiva lo hicieron un coche icónico capaz de enfrentar las exigencias de resistencia, dejando huella en la historia de Lancia.
El Pantera combinaba líneas elegantes con un brutal V8 Ford de 5,8 litros. Aunque temperamental, su diseño y prestaciones lo convirtieron en un competidor destacado en carreras de resistencia.
El 911, con motor trasero, mantiene la esencia de su versión original. En Le Mans, su equilibrio y confiabilidad demostraron que un diseño clásico podía rendir a niveles profesionales durante 24 horas.
Ferrari construyó unidades de competición con hasta 450 CV, ideales para la resistencia de Le Mans. Su combinación de velocidad, estabilidad y estilo consolidó al Daytona como un icono de la marca.
Para cumplir con las regulaciones de Le Mans, Chevrolet adaptó un Corvette con la ayuda de Luigi Chinetti y NART. Pintado de rojo y con el logo del caballo rampante, demostró que incluso los coches de Estados Unidos podían rendir en el circuito francés.
Tras la negativa de Ferrari a vender su marca, Ford desarrolló el GT40. Con la colaboración de Eric Broadley y John Wyer, nació un coche que no solo buscaba ganar, sino también vengar las derrotas de años anteriores, marcando una leyenda en Le Mans.
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