Giotto Bizzarrini fue uno de los grandes ingenieros olvidados de Italia. Participó en la creación de iconos como el Ferrari 250 GTO y diseñó el V12 de Lamborghini. En los años 60 decidió fundar su propia marca y su primer coche fue el 5300 GT, una evolución extrema del Iso Grifo. Solo se vendieron 133 unidades antes de que la empresa quebrara en 1969. Hoy, las reediciones oficiales alcanzan cifras cercanas a los dos millones de dólares, confirmando su estatus como obra maestra perdida.
Presentado en 1960, el DB4 GT Zagato combinaba chasis británico con carrocería artesanal italiana. Solo se fabricaron 19 unidades originales. Su rareza y belleza lo convirtieron en objeto de culto, hasta el punto de que Aston Martin produjo otras 19 “continuation” en 2019. Un ejemplar original llegó a venderse por más de 9,5 millones de dólares en subasta, consolidándolo como uno de los Aston Martin más deseados jamás creados.
Diseñado para la mítica Mille Miglia, el Ferrari 375 MM montaba un V12 de 4,5 litros derivado directamente de la Fórmula 1. Ferrari fabricó apenas una decena de spiders y unas pocas berlinettas. Durante años fueron simples coches de carreras envejecidos, pero hoy cualquier ejemplar restaurado supera con facilidad los siete dígitos. En 2013, uno alcanzó los 9 millones de dólares, convirtiéndose en uno de los Ferrari más caros fuera de la saga 250.
El 911 pudo haber sido muy distinto. Un concesionario californiano impulsó la idea de un 911 descapotable puro, y Ferry Porsche permitió a Bertone crear un prototipo único. Presentado en Ginebra en 1966, era más caro que el Targa y nunca se aprobó su producción. Solo existe una unidad, un “qué hubiera pasado si” que hoy es una de las piezas más fascinantes en la historia de Porsche.
El Fiat 8V fue uno de los deportivos más avanzados de su época, pero la carrocería Supersonic de Ghia lo elevó al arte. Solo se fabricaron 15 unidades con este diseño, originalmente pensado para Alfa Romeo. El resultado es considerado por muchos el Fiat más bello de todos los tiempos, con un V8 creado para competir contra Ferrari y Maserati en manos de pilotos privados.
Pininfarina firmó esta obra maestra de la que solo existen 17 unidades. Más raro que un 250 GTO, fue vendido en su época por cifras superiores al resto de la gama Ferrari. Cada ejemplar monta un V12 Colombo de 4.0 litros. Hoy alcanza valores multimillonarios, aunque permanece en la sombra frente a otros Ferrari más mediáticos.
España también soñó con vencer a Ferrari. Wifredo Ricart creó el Pegaso Z-102 bajo el paraguas estatal de ENASA. Tras críticas iniciales, el diseño de Touring transformó el coche en una escultura rodante. Solo se vendieron 86 Z-102 y apenas unos pocos con carrocería Touring. El proyecto fracasó comercialmente, pero hoy es uno de los deportivos europeos más exóticos y valiosos de los años 50.
El Norseman fue uno de los concept cars más avanzados de su tiempo, con un techo sin pilares capaz de soportar enormes cargas. Nunca llegó a presentarse: se hundió en el Atlántico cuando el barco que lo transportaba chocó con otro buque. Más de 50.000 horas de desarrollo desaparecieron bajo el mar. Aunque muchas de sus ideas llegaron a modelos posteriores, el Norseman sigue siendo el gran misterio perdido de Chrysler, una obra única enterrada en el océano.
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