El Lotus Elise rompe cuellos por donde pasa gracias a su diseño agresivo y curvas dramáticas. No es el más rápido, pero su chasis ligero y enfoque en la conducción pura lo convierten en uno de los coches con mejor manejo del mundo. Su interior minimalista prioriza la experiencia de conducción sobre el lujo, ofreciendo emociones de pista sin el precio de un superdeportivo europeo.
El Nissan GT-R combina motor V6 biturbo y tracción total avanzada, logrando aceleraciones y manejo impresionantes. Aunque algunos lo comparan con supercoches, su peso, abundancia y badge Nissan lo mantienen fuera del estatus de superdeportivo. Sin embargo, ofrece una experiencia brutalmente rápida y llamativa a un precio más accesible.
El Zenos E10 impresiona por su diseño angular y aerodinámico, pero está enfocado en ligereza y agilidad sobre velocidad máxima. Sin puertas tradicionales ni lujos, su chasis modular de composite permite una conducción pura y reparaciones sencillas, convirtiéndolo en una opción atractiva para track days sin pagar un superdeportivo.
El Dodge Viper impacta con su V10, larga capota y postura imponente. Aunque algunos lo consideran un “supercar americano”, se aleja del molde europeo de lujo y sofisticación, enfocándose en potencia bruta y sensaciones intensas. Es visceral, emocionante y desafiante, ofreciendo un rendimiento que muchos supercoches envidiarían.
El Aston Martin Vantage combina diseño elegante con un V8 biturbo de 656 CV en el modelo 2025+. Su rendimiento y estética sugieren un supercoche, pero su enfoque en comodidad y usabilidad lo sitúan más como un gran turismo de alto rendimiento que un superdeportivo puro.
El Lexus LC 500 parece un concept car hecho realidad. Su motor V8 de 5.0 litros entrega 471 CV y un sonido de escape impresionante. A pesar de su estética exótica y líneas agresivas, su enfoque en confort y gran turismo lo mantiene fuera del círculo de supercoches, aunque sus vibras son innegables.
El Corvette Z06 ofrece 670 CV de su V8 de 5.5 litros y acelera de 0 a 100 km/h en solo 2,6 segundos. Con diseño agresivo y aerodinámica avanzada, se acerca al rendimiento de un supercoche, pero su precio y la percepción de marca lo mantienen como un deportivo “asequible” frente a los verdaderos superdeportivos.
El BMW i8 destaca por su diseño futurista y puertas de mariposa. Su híbrido de 369 CV acelera de 0 a 100 km/h en 4,1 segundos. Aunque sus prestaciones impresionan, prioriza eficiencia y tecnología sobre velocidad pura, posicionándose como un deportivo exótico pero no un supercoche convencional.
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