Tras iniciar su carrera en Rootes, William Towns se incorporó a Rover en 1963 y pronto dejó su huella con el Rover-BRM de turbina de gas. Diseñado para competir en Le Mans, su carrocería cupé de 1964 buscaba eficiencia aerodinámica para mantener una media de 150 km/h durante 24 horas.
Aunque no participó en Le Mans ese año, sí lo hizo en 1965, logrando un notable décimo puesto absoluto con Graham Hill y Jackie Stewart al volante. Un logro técnico y estético adelantado a su época.
En 1966, Towns llegó a Aston Martin con una misión clara: modernizar la marca para el mercado estadounidense. El resultado fue el DBS, un coupé fastback de líneas afiladas que rompía con el clasicismo anterior.
Su diseño marcó el rumbo estético de Aston Martin durante dos décadas. Aunque nació para montar un V8, las primeras versiones usaron el seis cilindros del DB6 hasta la llegada del nuevo motor en 1969.
El Triumph Puma iba a ser el sustituto del Triumph 2000, y aunque el diseño inicial fue obra de Michelotti, Triumph acabó prefiriendo la propuesta fastback de Towns.
Las tensiones internas en British Leyland acabaron cancelando el proyecto, pero muchas de sus ideas reaparecerían años después en el Rover SD1, uno de los grandes éxitos de diseño británico de los 70.
El Jensen-Healey fue, probablemente, el mayor éxito comercial de Towns. Partiendo de un diseño inicial de Hugo Poole, Towns le dio una apariencia más baja y contemporánea, adaptándolo además a las estrictas normativas de seguridad estadounidenses.
Pese a un prometedor inicio, los problemas de fiabilidad del motor Lotus dañaron su reputación. Aun así, sigue siendo uno de los roadsters británicos más reconocibles de la década.
Originalmente llamado “Townscar”, este proyecto era una reinterpretación moderna del Mini original. Su diseño monovolumen compacto, con claras influencias en cuña, era sorprendentemente avanzado.
British Leyland compró los derechos y lo rebautizó como Minissima, presentándolo en el Salón de Londres de 1973. Aunque nunca llegó a producción masiva, el concepto sobrevivió en pequeñas series como el Elswick Envoy.
A partir del DBS, Towns fue encargado de crear una berlina de cuatro puertas para resucitar la marca Lagonda. El resultado fue un modelo largo, bajo y visualmente impactante, con una distancia entre ejes pensada para el máximo confort trasero.
La crisis del petróleo y su diseño poco convencional limitaron su producción a solo siete unidades, convirtiéndolo en una de las rarezas más exclusivas de Aston Martin.
Tras el accidente de un Jaguar E-Type V12, Towns aprovechó la oportunidad para crear su propia interpretación del gran roadster británico. El Guyson E12 presentaba superficies planas, laterales rectos y un frontal en cuña muy radical.
Utilizaba la estructura central del E-Type y un V12 potenciado hasta unos 345 CV. El coste impidió su producción, pero el resultado fue tan rápido como visualmente provocador.
El Lagonda de 1976 es, sin duda, la obra más icónica de William Towns. Una berlina de lujo con un diseño en cuña extremo, faros escamoteables y una silueta futurista que parecía llegada de otra década.
Nunca fue un superventas, pero se convirtió en un símbolo del atrevimiento de Aston Martin. Su rediseño de 1987 suavizó las líneas, permitiendo que el modelo se mantuviera en producción hasta 1990, con 645 unidades fabricadas.
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