Superformance es el único fabricante de réplicas autorizado oficialmente por Shelby Licensing, lo que permite que sus Cobras figuren en el registro oficial Shelby. El CSX8000 es una continuación fiel del Cobra MKII original, con opciones como carrocería en fibra o aluminio, círculos de competición y franjas Le Mans.
El MKII FIA está pensado para capturar el alma competitiva del Cobra de carreras. Diseñado para alojar un V8 289 con transmisión Tremec TKO, reproduce proporciones, suspensión y sensaciones del coche original.
Como todos los modelos de Superformance, se entrega como rolling chassis, por lo que el comprador debe instalar motor y transmisión. La suspensión de ballesta transversal y el chasis tubular mantienen la experiencia clásica intacta. Es un Shelby oficial, listo para pista y homologable para calle.
El Corvette Grand Sport original fue una creación de Zora Arkus-Duntov para Le Mans que nunca llegó a competir oficialmente. Solo se fabricaron cinco unidades, hoy inalcanzables.
La réplica de Superformance permite elegir entre múltiples motores, desde bloques GM Performance hasta cualquier alternativa compatible. Se vende como chasis rodante, lo que ofrece una libertad total de configuración. Es una pieza histórica resucitada con fidelidad y margen creativo.
El CSX6000 es la continuación del Cobra MKIII, con opciones en aluminio o fibra, acabados pulidos o cepillados y las clásicas franjas Le Mans. Cada unidad está bendecida por el legado de Carroll Shelby y forma parte del registro oficial.
Como en el CSX8000, el comprador debe elegir motor y transmisión, pero Superformance asesora para mantener la autenticidad. Es un tributo meticuloso al Cobra de los 60, con un nivel de detalle que roza la restauración museística.
A diferencia de las series CSX, el MKII Slab Side introduce ligeras mejoras modernas. Mantiene la esencia Shelby, pero ajusta el habitáculo para conductores más altos y refina la suspensión por seguridad.
El chasis replica los planos originales de AC Cars, con refuerzos discretos para mayor rigidez. Cada detalle, desde el pomo de la guantera hasta los relojes, está recreado con obsesión. Es casi indistinguible del original, pero algo más habitable.
El MKIII-CS es la interpretación restomod del Cobra. Permite personalización total: pinturas únicas, paquete “blackout”, interiores con cuero diamantado, dirección asistida eléctrica, arranque por botón y relojes digitales.
Es un Cobra para el siglo XXI. Puede ser un arma de track day o una reinterpretación elegante del clásico. Todo depende del comprador. Es la libertad creativa aplicada a una leyenda.
El Future 40 mezcla el Ford GT40 clásico con aerodinámica moderna. Incorpora canards de carbono, splitter frontal, alerón trasero desmontable y llantas HRE con neumáticos Michelin Cup 2.
Pese a su aspecto de coche de carreras, es totalmente legal para la calle e incluso incluye aire acondicionado. Puede configurarse con motores Roush o bloques Ford clásicos. Es un GT40 reinterpretado para la era moderna.
El MKIII-R toma la silueta clásica del Cobra y le añade un enfoque radical: pasos de rueda esculpidos, splitter frontal, difusor trasero y llantas de 18 pulgadas. El interior recibe asientos personalizados y opciones electrónicas modernas.
No es un Shelby oficial, pero su estética y exclusividad compensan con creces. Solo se fabrican 20 unidades al año, lo que lo convierte en una pieza codiciada. Es el Cobra que habría imaginado un diseñador contemporáneo con total libertad.
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