Considerado por muchos como el primer muscle car auténtico, el Pontiac GTO debutó en 1964 y rápidamente se ganó a los fanáticos con su potente V8. Aunque perdió popularidad en los años 70 por regulaciones de emisiones, sigue siendo un símbolo de innovación automotriz y merece una segunda oportunidad a través de la restauración.
Introducido en 1966, el Dodge Charger se convirtió en un ícono de velocidad y estilo, especialmente la segunda generación (1968-1970). A pesar de la caída de su popularidad por normas de emisiones, restaurar un Charger permite mantener vivo su legado y la esencia de su “edad de oro”.
Competidor feroz en los años 60 y 70, el Chevelle SS destacaba por su estilo audaz y motores potentes. A pesar de la crisis del petróleo y las regulaciones, los entusiastas continúan restaurando Chevelles, preservando su lugar especial en la comunidad de muscle cars.
A menudo opacado por el Mustang, el Torino (1968-1976) ofrecía opciones de alto rendimiento y un estilo atractivo. Su combinación de potencia y diseño lo convierte en una alternativa única para restauradores que buscan algo diferente dentro del mundo muscle.
El Barracuda, o ‘Cuda, fue clave en la era de los muscle cars de finales de los 60 y principios de los 70. Su diseño agresivo y motores potentes dejaron huella, y aunque fue descontinuado en 1974, sigue siendo muy valorado por coleccionistas.
Lanzado en 1968 por American Motors Corporation, el Javelin ofrecía rendimiento y un diseño distintivo. Su estatus de “underdog” lo hace atractivo para coleccionistas que buscan un muscle car fuera de lo común, destacando por su singularidad histórica.
Presentado en 1970, el GSX combinaba lujo y potencia en un muscle car de producción limitada. Aunque no alcanzó la fama de otros modelos, su rareza y rendimiento lo convierten en un verdadero tesoro para los entusiastas de Buick y coleccionistas de muscle cars.
El Oldsmobile 442 fue un referente en la escena de los muscle cars durante su producción entre 1964 y 1980. Reconocido por su rendimiento y manejo, el 442 ofrecía una alternativa más refinada frente a otros muscle cars más crudos. Hoy es celebrado por su equilibrio entre potencia y elegancia. Los coleccionistas y entusiastas continúan restaurando y exhibiendo estos vehículos, asegurando que el legado del 442 perdure.
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