Ligero, turboalimentado y con motor central, el Esprit giraba con facilidad y exigía precisión extrema. El turbo lag seguido de un aumento repentino de potencia podía sorprender a pilotos inexpertos, demostrando que su fama en películas era engañosa frente a la realidad de la carretera.
Este supercoche estadounidense parecía sacado de una película de ciencia ficción, y conducirlo era igualmente extraño. Su V8 biturbo de 600 caballos superaba la capacidad de desarrollo del chasis, dejando al conductor a merced de la potencia antes de que pudiera reaccionar.
Carroll Shelby tomó un roadster británico ligero y le instaló un enorme V8 americano. El par descomunal, la suspensión rudimentaria y neumáticos estrechos hacían que el coche fuera casi indomable, intimidante incluso para pilotos con experiencia.
El Sagaris representaba el enfoque británico de conducir sin ayudas electrónicas. Su carrocería ligera y motor potente ofrecían aceleración fulminante, pero la dirección nerviosa y la ausencia de asistencia hacían que cualquier error se tradujera en un riesgo inmediato.
Último supercoche aprobado personalmente por Ferrari, el F40 era esencialmente un coche de carreras con matrícula. Su V8 turbo entregaba potencia de forma violenta, la suspensión era extremadamente rígida y carecía de ayudas electrónicas, poniendo a prueba incluso a conductores experimentados.
Aunque parecía sacado de un póster, el Countach tenía visibilidad limitada, embrague pesado y comportamiento impredecible al límite. A bajas velocidades ya era difícil de manejar, y su imagen engañaba sobre la complejidad real de conducirlo.
Con 450 caballos entregados a las ruedas traseras y transmisión manual, el Viper castigaba cualquier aceleración brusca con giros instantáneos. Requería manos suaves y respeto constante, especialmente en condiciones de lluvia, lo que lo hacía peligroso para conductores novatos.
El “widowmaker” original era temido por su combinación de motor trasero y turbo que provocaba sobreviraje al levantar el pie en curvas. Muchos pilotos inexpertos perdieron el control ante el repentino giro de la parte trasera, convirtiendo su manejo en un desafío extremo.
Relacionadas
Precio del Mercedes SLS AMG Black Series 2014
Un superdeportivo de 622 caballos de fuerza que acelera de 0-60 mph en 3.5...