El ES 350 se desliza por la ciudad con la serenidad habitual de Lexus: refinado, silencioso y cómodo. Sin el paquete Modellista es casi invisible entre berlinas ejecutivas. Con él, aparece una agresividad inesperada en el frontal y los laterales, una tensión visual que contradice su personalidad tranquila. Muchos propietarios lo miran aparcado y sienten que ahora “dice algo”. Otros dudan si esa actitud encaja con su naturaleza. Esa ambigüedad es parte de su encanto.
En versión híbrida, el ES 300h representa la calma absoluta. Todo en él invita a conducir sin prisa. El kit Modellista introduce una ruptura interesante: una estética más firme sobre una base ecológica y suave. Para algunos, suaviza la imagen “verde”; para otros, genera dudas sobre si esa agresividad visual compensa. En el uso diario sigue siendo el mismo coche eficiente de siempre, pero ahora con una presencia distinta.
El ES 250 con tracción total es el más racional de la gama. Seguro, estable y pensado para durar años en manos del mismo dueño. Con el kit, gana personalidad cuando está detenido, pero en movimiento sigue siendo el ES de siempre. Es capaz bajo lluvia o nieve, pero no pretende destacar. El Modellista no lo transforma: simplemente evita que se diluya entre el resto.
La versión Black Line ya nace con una estética más oscura y sofisticada. Modellista no la revoluciona, pero sí la termina de definir. El contraste entre confort absoluto y pequeños detalles agresivos genera una tensión interesante. Es un coche para quien valora lo conocido, pero quiere susurrar algo más audaz sin renunciar a la comodidad.
El F Sport ya es, de por sí, la cara más dinámica del ES. Sin embargo, sigue siendo un Lexus conservador. El kit Modellista lo empuja un paso más allá visualmente, acercándolo a lo que muchos esperan de una berlina deportiva. En la práctica, el día a día sigue siendo tranquilo. La estética promete más de lo que el carácter entrega, y esa diferencia deja una sensación curiosa en el propietario.
En el Ultra Luxury todo gira en torno al confort: asientos, aislamiento, silencio. La actitud que aporta Modellista se diluye frente a tanta suavidad. El coche sigue siendo un salón rodante, solo que ahora con un gesto más firme al exterior. Es un cambio sin ruido, sin espectáculo, casi íntimo. Está ahí, pero no pretende protagonismo.
La versión Luxury es la más representativa del espíritu ES: equilibrio, eficiencia y discreción. El kit introduce una presencia más marcada sin alterar su filosofía. En las mañanas frías, en trayectos repetidos, el coche sigue siendo el mismo compañero fiable. Solo que ahora, cada vez que el dueño se aleja tras aparcar, gira la cabeza una vez más.
En el ES 300h Luxury, la rutina híbrida se convierte en una coreografía de silencio y suavidad. Traslados diarios, tráfico, estacionamientos repetidos: todo ocurre sin esfuerzo. El espacio interior se acepta como un estándar alto, y la actitud que aporta Modellista queda “lo suficientemente cerca” de lo deportivo como para marcar una diferencia visual sin alterar el carácter. La fiabilidad se repite día tras día, sin dramas ni gestos mecánicos. Arranca, rueda, se detiene. Y al día siguiente, vuelve a hacerlo igual. Esa previsibilidad, en este Lexus, es precisamente el lujo.
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