El Genesis G90 representa el máximo nivel de lujo de la marca y parte de 104.495 dólares en esta configuración. Su motor V6 alcanza 409 CV gracias al sistema e-Supercharger, que utiliza un compresor eléctrico para reducir el retraso de los turbos y ofrecer una respuesta más inmediata. Sin embargo, gran parte de su atractivo está en las plazas traseras, donde el confort y el equipamiento convierten al G90 en una auténtica berlina de representación.
Con un precio de 83.825 dólares y 375 CV, el Genesis GV80 3.5T Prestige se mueve directamente en el terreno de modelos como el BMW X5 y el Mercedes-Benz GLE. Su interior combina tapicería de cuero Nappa acolchado, madera de poro abierto y una pantalla OLED de 27 pulgadas que domina el salpicadero. Es precisamente en este apartado donde Genesis demuestra que puede competir con los fabricantes alemanes sin complejos.
El GV80 Coupé lleva la fórmula del SUV de lujo hacia un terreno más deportivo y ofrece 409 CV mediante su sistema e-Supercharger. Con un precio de 89.145 dólares, se sitúa por encima del GV80 convencional, pero también aporta una carrocería con techo descendente que busca diferenciarlo visualmente. Como ocurre con prácticamente todos los SUV coupé, esa silueta sacrifica parte de la altura disponible para la carga, aunque a cambio ofrece una imagen especialmente llamativa.
El Genesis G80 fue uno de los modelos fundamentales para consolidar a la marca en el mercado premium. La versión 3.5T Sport Prestige combina 375 CV con un precio de 79.845 dólares y una carrocería que continúa destacando por su diseño incluso años después de su lanzamiento. Su equilibrio entre confort, prestaciones y calidad interior convirtió al G80 en una de las principales cartas de presentación de Genesis frente a las berlinas alemanas.
El GV70 recibió una actualización estética para 2026, incluyendo un frontal renovado y un aumento de precio que lleva esta versión hasta los 72.590 dólares. Con su motor V6, el SUV compacto de Genesis se coloca en una categoría donde también compiten modelos como el Porsche Macan. Su principal argumento está en el habitáculo, con materiales de alta calidad y una presentación premium que puede sorprender a quienes llegan desde las marcas alemanas.
El Genesis GV60 Performance demuestra que la estrategia de lujo de la marca también pasa por la electrificación. Por 73.370 dólares, ofrece 429 CV, una arquitectura eléctrica de 800 voltios y una autonomía de hasta 252 millas, unos 405 kilómetros. Uno de sus elementos más llamativos es la esfera de cristal que se transforma en selector de cambio cuando el vehículo se activa. También incorpora un botón de impulso en el volante que permite aprovechar temporalmente todo su carácter deportivo.
El GV60 Standard permite acceder a la electrificación de Genesis por 57.520 dólares, con 314 CV y hasta 282 millas de autonomía, unos 454 kilómetros. Además, mantiene la arquitectura de 800 voltios, lo que permite aprovechar una carga rápida de altas prestaciones. La versión básica demuestra que Genesis no ha reservado el diseño y la tecnología más interesantes exclusivamente para las variantes superiores, convirtiéndose en una alternativa eléctrica premium bastante completa.
El Genesis G70 conserva una fórmula que prácticamente está desapareciendo del mercado: una berlina compacta con motor V6 biturbo de 365 CV. Su precio de 56.995 dólares lo convierte en una de las formas más accesibles de entrar en el segmento de las berlinas deportivas premium. Aunque su plataforma ya acusa el paso del tiempo, especialmente en el espacio disponible detrás de las plazas delanteras, la contundente respuesta de su motor sigue siendo uno de sus grandes argumentos.
El GV80 2.5T Prestige representa una alternativa para quienes quieren disfrutar del lujo del SUV insignia sin asumir el precio de la versión V6. Con una configuración que alcanza los 74.995 dólares, mantiene elementos como los asientos con masaje y materiales de alta calidad, mientras que su motor de cuatro cilindros entrega 300 CV. En ciudad y en una conducción normal ofrece prestaciones suficientes, aunque las diferencias frente al V6 se hacen más evidentes al incorporarse a una autopista con el vehículo cargado.