Pequeño y atractivo, el Vega debutó con mucho potencial, pero pronto surgieron problemas graves. La oxidación prematura y fallas en el sistema de enfriamiento provocaban daños en el motor, mientras que el control corporativo defectuoso de GM terminó arruinando un proyecto prometedor. Lo que podría haber sido un clásico terminó siendo un ejemplo de mala gestión.
Lanzado en 2001, el Aztek combinaba SUV y estilo poco convencional. Aunque era funcional y versátil, su diseño polarizante y la resistencia de la dirección de GM a escuchar críticas internas lo convirtieron en un vehículo ampliamente criticado, eclipsando sus cualidades prácticas y tecnológicas.
Oldsmobile intentó introducir motores diésel en plena crisis de los años 70, pero el diseño del motor falló estrepitosamente. Tornillos inadecuados, omisión de separadores de agua y presión excesiva provocaron fallas catastróficas, arruinando la reputación de la marca y condenando a los autos diésel americanos durante décadas.
Diseñado para ofrecer lujo asequible con motores biturbo, el Biturbo sufrió de mala calidad de construcción, fugas de aceite, fallas tempranas del motor y problemas eléctricos. Aunque su diseño era atractivo, la acumulación de defectos dañó seriamente la imagen de Maserati durante los años 80.
Con un motor flat-four innovador, la Gamma se destacó por su diseño europeo de los años 70. Sin embargo, problemas graves en la dirección asistida, termostato mal ubicado y fallos de junta provocaban averías severas, poniendo en riesgo incluso la integridad del motor en condiciones normales de uso.
Creado como un elegante GT convertible, el Stag incorporaba un motor V8 de 3.0 litros basado en un bloque de cuatro cilindros fusionado. El sistema de refrigeración ineficiente y los pasajes estrechos provocaban sobrecalentamientos constantes, lo que convirtió a este coche estéticamente bonito en un dolor de cabeza mecánico.
Primer modelo de tracción delantera de Chevrolet, la Citation prometía modernizar la marca. Sin embargo, problemas de soldaduras en la suspensión, frenos defectuosos y mala coordinación entre divisiones hicieron que su reputación se desplomara, facilitando el ascenso de los fabricantes japoneses en el mercado estadounidense.
Un intento de motor refrigerado por aire y bajo costo, el Series M sufrió fallas de diseño desde su concepción. La sobrecarga térmica y los problemas de detonación provocaron que la mayoría de los autos fueran desechados antes de llegar al cliente, convirtiendo este proyecto en uno de los fracasos más notorios de Chevrolet.
Producido en la Alemania del Este, el Trabant es un ejemplo de coche miserablemente simple, resultado de las limitaciones tecnológicas y materiales de la época comunista. Equipado con un motor de dos cilindros y 499 cc, carrocería de Duroplast y sin opciones, era lento, frágil y con tiempos de espera de hasta 10 años para obtener uno nuevo. Su construcción básica y falta de confiabilidad lo convierten en un ícono del fracaso automotriz, aunque hoy conserva una pequeña base de fans por nostalgia.
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