Capó largo, zaga corta y una postura ancha y baja definen al Challenger R/T. Sus líneas musculosas y la opción del legendario 426 Hemi le daban una presencia visual que pocos muscle cars podían igualar.
El GTX ofrecía una interpretación más refinada del muscle car. Sus líneas limpias, la parrilla frontal ancha y una postura sólida transmitían potencia sin perder sofisticación.
Gráficos llamativos, alerón trasero y el inconfundible frontal Endura de Pontiac convertían al GTO Judge en un coche ruidoso visualmente y con una presencia arrolladora en carretera.
El paquete W-30 transformaba al 442 con su capó de fibra con ram-air y detalles como los pasos de rueda rojos. Todo en él comunicaba alto rendimiento y carácter competitivo.
Los faros ocultos y la icónica silueta tipo “coke bottle” hacen de este Charger uno de los Mopar más reconocibles de la época. Un diseño dramático que sigue impactando hoy.
El GSX Stage 1 combinaba confort premium con fuerza descomunal. Sus colores atrevidos, franjas laterales y postura ancha dejaban claro su linaje de alto rendimiento desde el primer vistazo.
Compacto y agresivo, el Boss 302 nació con la Trans-Am en mente. El spoiler delantero funcional, el alerón trasero y su decoración inconfundible lo convirtieron en un icono instantáneo.
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