El Mustang rompe una barrera fundamental: no hace falta un sueldo de seis cifras para tener un deportivo auténtico. La versión EcoBoost parte en torno a los 31.000 dólares, acercando la tracción trasera y el rendimiento real a quienes tienen un trabajo normal. Frente a rivales que comienzan cerca de los 50.000 dólares, el Mustang llena garajes en todo el país. Ford entendió desde el principio que un icono cultural no puede ser exclusivo de los ricos.
El Mustang no es un producto único e inflexible. Hay un abanico completo: desde un EcoBoost eficiente para el día a día, hasta un GT para fines de semana en circuito, pasando por variantes de alto rendimiento cuando están disponibles. Coupé o descapotable, básico o cargado de paquetes deportivos: cada comprador puede construir “su” Mustang sin recurrir a pedidos exóticos ni esperas interminables.
El sonido del Mustang GT es parte del paisaje sonoro de Estados Unidos. El actual V8 5.0 Coyote entrega 480 CV y una experiencia visceral que empuja al conductor contra el asiento. En una era de downsizing y electrificación, Ford sigue ofreciendo un V8 atmosférico que conecta emocionalmente con los entusiastas. No es solo potencia: es carácter, identidad y emoción pura.
El Mustang prácticamente creó el segmento “pony car”. Conduce uno y te conectas con décadas de historia: desde Steve McQueen hasta el cine moderno. No es un recién llegado buscando credibilidad, es un icono refinado durante más de 60 años. Ford ha sabido respetar ese pasado mientras avanza, algo que resuena profundamente en compradores que quieren tradición e innovación en el mismo paquete.
Incluso quien no es aficionado reconoce un Mustang al instante. Las ópticas traseras triples, el capó largo y la zaga corta forman una silueta inconfundible. La generación actual S650 moderniza sin traicionar su ADN. En un mar de crossovers cada vez más parecidos, el Mustang destaca incluso parado.
A diferencia de deportivos exóticos, el Mustang se compra y se mantiene con facilidad. Hay un concesionario Ford cerca de casi cualquier lector. Pruebas, revisiones, garantías y recambios están al alcance. Esta ventaja práctica pesa mucho cuando se elige un deportivo para usar a diario y no solo para exhibir.
El Mustang moderno ya no vive solo de las rectas. Suspensión trasera independiente, amortiguadores adaptativos y una puesta a punto sorprendente lo convierten en un coche comunicativo y ágil. Con los paquetes Performance, el chasis, la dirección y los frenos crean una experiencia que recompensa al conductor. Es rápido, sí, pero también divertido.
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