El Jeep Wrangler 4xe permitió combinar conducción eléctrica inicial con auténticas capacidades off-road. Durante un tiempo, ofrecía la experiencia de circular en silencio por senderos antes de recurrir al motor térmico. Sin embargo, la escasez de puntos de carga fuera del asfalto y el uso real limitaron su atractivo. Con la cancelación de los PHEV, el Wrangler 4xe queda como un experimento que ya pertenece más al recuerdo que al futuro de la gama.
El Grand Cherokee 4xe mezcló lujo, uso familiar y cierto enfoque aventurero con asistencia híbrida enchufable. Aunque ofrecía conducción suave, la autonomía eléctrica caía rápidamente en autopista. Su salida progresiva del mercado refleja una transición hacia opciones menos dependientes del enchufe, incluso si eso implica sacrificar parte de su perfil “verde”.
La Pacifica híbrida enchufable fue uno de los PHEV más lógicos del mercado: una minivan capaz de realizar trayectos urbanos diarios en modo eléctrico. Sin embargo, la dependencia del enchufe, especialmente en condiciones poco prácticas, terminó restándole comodidad. Su desaparición deja dudas sobre qué alternativa electrificada ocupará su lugar.
El Dodge Hornet R/T apostó por un enfoque más dinámico dentro del formato híbrido enchufable. Ofrecía aceleraciones ágiles y buen paso por curva, aunque con ciertos problemas de software y una autonomía poco convincente para viajes largos. Con la decisión de Stellantis, el Hornet R/T se diluye rápidamente del mercado.
El Alfa Romeo Tonale PHEV intentó equilibrar diseño, deportividad urbana y electrificación. En ciudad se sentía ágil y con carácter, aunque en ocasiones la estética parecía imponerse a la sustancia. Su retirada anticipa una gama Alfa más centrada en motores térmicos o eléctricos puros, dejando el híbrido enchufable como una fase intermedia.
Aunque no es un híbrido enchufable, el Ram 1500 eTorque representa la electrificación ligera dentro de Stellantis. Su sistema mild-hybrid aporta par adicional sin necesidad de carga externa, una solución más alineada con el uso real en entornos de trabajo. Su continuidad sugiere que Stellantis apuesta más por la hibridación simple que por el enchufe.
El Charger Daytona simboliza la transición directa hacia la electrificación total. Aunque convivió conceptualmente con alternativas híbridas, su enfoque es claramente eléctrico. Potente, llamativo y con interrogantes sobre autonomía en viajes largos, representa el nuevo rumbo de Dodge sin pasar por el PHEV.
El Chrysler 300 nunca llegó a consolidar una versión híbrida enchufable real. Su identidad siempre estuvo ligada al confort, la tracción trasera y los motores tradicionales. Su mención en este contexto refleja más una oportunidad perdida que un producto cancelado, y evidencia lo difícil que fue encajar la electrificación enchufable en ciertos modelos clásicos.
Relacionadas
Precio del Mercedes SLS AMG Black Series 2014
Un superdeportivo de 622 caballos de fuerza que acelera de 0-60 mph en 3.5...