Este SUV destaca en aspectos clave, pero decepciona rotundamente en otros.
El Mazda CX-5 Turbo Premium 2025 llega al mercado americano con grandes expectativas, pero ¿realmente cumple con las promesas de la marca japonesa? Después de una evaluación exhaustiva, encontramos un vehículo que destaca en algunos aspectos mientras decepciona en otros.

El motor turbo del CX-5 Premium entrega una experiencia de conducción emocionante y refinada. Con 250 caballos de fuerza, este SUV compacto acelera con autoridad, sobre todo en carretera. La transmisión automática de seis velocidades responde de manera inteligente, adaptándose por completo al estilo de conducción.
El manejo es donde Mazda realmente brilla. La dirección precisa y el chasis bien calibrado ofrecen una conexión genuina entre conductor y máquina. En curvas cerradas, el CX-5 se comporta más como un sedán deportivo que como un SUV tradicional, manteniendo la compostura incluso en maniobras agresivas.
Con un consumo promedio de 26 mpg en ciudad y 31 mpg en carretera, el CX-5 Turbo Premium logra un balance respetable entre potencia y eficiencia. Aunque no es el líder en su categoría, su huella ecológica es considerablemente menor que competidores como el Ford Explorer o el Chevrolet Traverse.

El habitáculo del Premium justifica parcialmente su denominación. Los asientos de cuero nappa son cómodos durante viajes largos, mientras que los materiales de alta calidad crean una atmósfera sofisticada. El espacio para pasajeros traseros es generoso, aunque el maletero podría ser más amplio.
La insonorización es excepcional, creando un santuario silencioso que rivaliza con vehículos de lujo de mayor precio.
Aquí encontramos el talón de Aquiles más frustrante del CX-5 2025. La decisión de deshabilitar la pantalla táctil durante la conducción representa una decepción monumental y un error de marketing inexcusable. El botón multiusos de la consola central simplemente no funciona de manera intuitiva, creando una experiencia de usuario torpe y anticuada.
Comparado con las pantallas generosas que dominan el mercado actual, el display de Mazda parece diminuto y limitado. Esta decisión de diseño resulta frustrante cuando competidores directos ofrecen interfaces más modernas y accesibles.

Con un precio inicial de $38,950, el CX-5 Turbo Premium se posiciona contra rivales establecidos como el Honda CR-V Touring ($36,400), el Toyota RAV4 Limited ($37,200) y el Subaru Outback XT ($39,500).
Mientras Honda y Toyota ofrecen mayor confiabilidad histórica y sistemas de infoentretenimiento superiores, Mazda compensa con dinamismo de conducción y materiales premium. Sin embargo, el Subaru Outback XT ofrece capacidades todoterreno superiores por un precio similar.
El Mazda CX-5 Turbo Premium 2025 es un vehículo de personalidad dividida. Destaca en aspectos fundamentales como manejo, calidad de construcción y refinamiento, pero tropieza gravemente en tecnología de usuario.
Recomendamos este SUV para conductores que priorizan la experiencia de manejo sobre la conectividad moderna. Sin embargo, esperamos que Mazda rectifique estos errores tecnológicos en futuras actualizaciones, porque, en definitiva, el potencial está presente.
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