La historia del Toyota 4Runner comenzó en 1984, con un diseño que surgió a partir de una idea de un concesionario Toyota. Jack Safro, un visionario, pidió a Winnebago convertir una Hilux en un SUV familiar, dando lugar al Trekker, un éxito que inspiró a Toyota a crear un modelo más accesible. Sin embargo, la solución de Toyota fue simplificar la idea, modificando el vehículo desde el pilar B hacia atrás, añadiendo un techo de fibra de vidrio desmontable, asientos traseros y un diseño más económico. Así nació el 4Runner, un modelo que rápidamente se convirtió en uno de los SUV más exitosos de la historia del automóvil.
La primera generación del 4Runner utilizó elementos de la Hilux, pero sufrió un problema único: los resortes traseros no soportaban adecuadamente el peso del techo y los pasajeros traseros. Sin embargo, Toyota hizo ajustes a lo largo de los años, mejorando el rendimiento. Además, la evolución del motor fue una de las principales características de esta generación, que pasó de un motor de cuatro cilindros de 2.4 litros con carburador a un motor V6 más potente en 1988. A pesar de las críticas por la falta de lujo, esta generación sentó las bases del éxito del 4Runner con su fiabilidad y robustez.
La segunda generación del 4Runner (1990-1995) llevó la robustez del modelo a otro nivel. En esta generación, Toyota eliminó las ballestas traseras y adoptó una suspensión helicoidal multibrazo, lo que mejoró considerablemente la maniobrabilidad y el confort. Además, el 4Runner de 1992 recibió una importante renovación estética, pero fue en términos de seguridad donde Toyota destacó, incorporando el ABS de serie para las ruedas traseras en 1990. Los modelos de dos puertas de esta generación se volvieron altamente valorados debido a su exclusividad, siendo una versión menos común debido a los impuestos de importación.
La tercera generación marcó el comienzo de la modernización del 4Runner, con el uso de una plataforma más grande, similar a la del Land Cruiser Prado. Esta nueva arquitectura proporcionó un mayor espacio interior y mejoró la experiencia de conducción, con frenos ABS, airbags, y aire acondicionado como características estándar. Toyota también mejoró el motor con un V6 de 3.4 litros, lo que hizo que el 4Runner se consolidara como un vehículo de gran fiabilidad y capacidad fuera de carretera. Este modelo también reflejó una mayor americanización, convirtiéndose en una opción más refinada sin perder sus credenciales de todoterreno.
La cuarta generación del 4Runner (2003-2009) elevó la experiencia del conductor con una plataforma más refinada, basada en el Land Cruiser Prado 120. Equipado con motores potentes, como el V6 de 4.0 litros, y con opciones de tracción en las cuatro ruedas, el 4Runner se consolidó como un vehículo todoterreno para aquellos que no querían sacrificar comodidad y lujo. El interior se volvió más espacioso y refinado, con una opción de tercera fila de asientos para mayor versatilidad, aunque con ciertos inconvenientes en el diseño. Este modelo sigue siendo muy popular entre los entusiastas de los todoterrenos y los coleccionistas, a pesar de que los precios continúan subiendo.
El Toyota 4Runner no solo ha sido un símbolo de fiabilidad y resistencia, sino que ha evolucionado de acuerdo con las necesidades del mercado y los avances en tecnología. A lo largo de los 40 años, ha sabido mantenerse fiel a su esencia, mientras se adapta a las demandas de los conductores modernos. Sin duda, el 4Runner continúa siendo uno de los modelos más queridos y respetados en la historia de los SUV.