A medida que Toyota lanza la próxima generación del RAV4, la oferta seguirá siendo limitada debido a las restricciones de producción y logística. Este SUV popular es uno de los vehículos más demandados de Toyota, y aunque la marca está trabajando para aumentar la producción, los concesionarios ya han comenzado a aplicar sobreprecios en los primeros modelos disponibles, lo que ha generado frustración entre los compradores. Toyota espera que esta escasez de inventario siga afectando la disponibilidad del RAV4 a corto plazo, pero planea redirigir la atención hacia modelos más lentos en ventas, como el Crown, el C-HR+ y las opciones eléctricas bZ.
Una ligera caída en las ventas y cómo se compensará
Dave Christ, vicepresidente de Toyota para Norteamérica, comentó que, aunque esperan una ligera caída en el volumen de ventas durante la transición al nuevo modelo del RAV4, la marca tiene un plan para mitigar el impacto. Los concesionarios orientarán a los clientes hacia modelos que, aunque no tienen la misma demanda que el RAV4, podrían ayudar a mantener las cifras de ventas. El Crown y las versiones eléctricas como el bZ son opciones que pueden captar el interés de los consumidores que buscan algo diferente a los SUV tradicionales.
Tres subidas de precios a lo largo del año: ¿qué significa para los compradores?
Este año, Toyota ha anunciado que implementará tres aumentos de precios a lo largo de 2026, lo que podría afectar tanto a la demanda como a la accesibilidad de sus modelos. Andrew Gilleland, vicepresidente de operaciones automotrices en Toyota Motor North America, explicó que la marca no pretende ser la pionera en el ajuste de precios, sino más bien seguir los movimientos de sus competidores. La creciente preocupación por los precios promedio de los autos nuevos, que se acercan a los 50,000 dólares, plantea un desafío tanto para los fabricantes como para los consumidores.
Los desafíos de los aranceles y la absorción de costos por parte de Toyota
Uno de los factores que está influyendo en estos aumentos de precios es la tarifa impuesta en la era Trump, que Toyota ha tenido que enfrentar. Gilleland afirmó que la marca no pasará completamente el costo de esos aranceles a los consumidores, pero será un desafío seguir absorbiendo esos costos mientras intentan mantener su competitividad en el mercado. Esto crea un escenario incierto para los compradores, quienes podrían ver cómo los precios siguen subiendo a lo largo del año. Sin embargo, Toyota parece estar comprometida a mantener la accesibilidad para el consumidor, aunque los aumentos sean inevitables en un entorno de mercado tan complejo.