Tesla quiere atraer a nuevos conductores con una campaña de leasing para el Model Y de 2026, una de sus apuestas más importantes en el mercado de los coches eléctricos. Durante octubre, la marca ofrece cuotas desde 499 dólares mensuales para la versión de acceso con tracción trasera en Estados Unidos. La iniciativa permite ponerse al volante del SUV sin comprarlo directamente, aunque el coste final depende de la entrada, las tasas, la aprobación crediticia y las condiciones específicas de cada contrato.
La oferta contempla cinco configuraciones con contratos de 36 meses y un límite de 10.000 millas anuales, equivalentes a unos 16.100 kilómetros. La versión básica de tracción trasera parte de 499 dólares al mes, mientras que la variante con tracción total asciende a 549 dólares. Por encima aparecen el Premium de tracción trasera, por 599 dólares, el Premium AWD, por 699, y el Performance AWD, que alcanza los 799 dólares mensuales. De esta forma, Tesla adapta la cuota a quienes priorizan el precio o buscan mejores prestaciones y mayor capacidad de tracción.
La cuota mensual, sin embargo, no refleja todo el desembolso necesario. Para acceder a estas condiciones se requieren 3.000 dólares de entrada, el primer pago mensual y una comisión de apertura de 695 dólares. La cantidad total inicial varía según la versión y se sitúa entre 4.195 y 4.494 dólares, antes de impuestos y otros cargos. Además, las cifras publicadas están sujetas a la aprobación del crédito y pueden cambiar según el estado de residencia y la situación financiera del cliente. Por eso, conviene calcular el coste completo del contrato antes de valorar si el leasing resulta más interesante que comprar el vehículo.
El Tesla Model Y combina una carrocería de SUV con espacio para cinco ocupantes, un interior minimalista y una pantalla central de 15,4 pulgadas. La autonomía estimada anunciada para la versión básica de tracción trasera alcanza las 321 millas, unos 517 kilómetros, con llantas de 18 pulgadas. La variante Premium de tracción trasera puede llegar a 357 millas, alrededor de 575 kilómetros, mientras que la versión Performance destaca por sus prestaciones y anuncia una aceleración de 0 a 60 mph en 3,3 segundos. Las cifras dependen del acabado, las ruedas y las condiciones de uso.
La principal ventaja del leasing es que permite utilizar un coche eléctrico durante un periodo definido sin asumir una compra a largo plazo. Al terminar los 36 meses, el conductor puede devolver el vehículo de acuerdo con las condiciones del contrato, aunque debe prestar atención al kilometraje máximo, el desgaste y las posibles penalizaciones. En esta promoción, cada milla que supere el límite anual puede generar un cargo adicional, por lo que el acuerdo puede resultar menos conveniente para quienes realizan muchos kilómetros cada año. También hay que recordar que el seguro y el mantenimiento no están incluidos necesariamente en la cuota.
La campaña llega en un momento en el que Tesla busca mantener el atractivo de su gama frente a rivales eléctricos como el Hyundai Ioniq 5, el Kia EV6 y el Ford Mustang Mach-E. El Model Y ofrece una combinación de espacio, aceleración y acceso a la red de Superchargers de Tesla, pero la decisión depende del presupuesto y de las necesidades de cada conductor. La versión básica es la alternativa más económica, mientras que las variantes Premium y Performance están dirigidas a quienes quieren más autonomía, tracción total o mejores prestaciones. La diferencia entre cuotas puede ser importante al calcular el coste acumulado de tres años.
Estas ofertas corresponden al mercado estadounidense y no deben interpretarse como precios disponibles en España. Tesla puede modificar sus promociones sin previo aviso y limita el leasing a determinados estados y a clientes que cumplan los requisitos de financiación. Antes de firmar, es recomendable confirmar la cuota vigente, el desembolso inicial, los impuestos, el kilometraje permitido y los gastos por devolución. Con estas condiciones, el Model Y puede resultar una opción atractiva para acceder a un SUV eléctrico sin comprarlo, siempre que el contrato encaje con el uso real que se hará del vehículo.