Ni siquiera la tan citada crisis va a evitar que muchos fabricantes continúen invirtiendo en el desarrollo de modelos específicos para dicho país o en producir localmente. Las marcas de origen doméstico, especialmente aquellas que tienen alianza con grupos automotrices foráneos, se llevan una buena parte del volumen de ventas, que ha ido creciendo exponencialmente en los tiempos recientes.
Si las estimaciones de Mike DiGiovanni, especialista en el tema de General Motors, son correctas, las ventas en Estados Unidos en enero pasado habrían rondado aproximadamente unas 660.000 unidades, mientras que en China 790.000 vehículos nuevos llegaron a las calles, una ventaja considerable que confirma al país asiático como uno de los grandes mercados de volumen junto a India y Rusia.
Las ventas de automóviles en China nuevamente superaron las registradas en Estados Unidos durante marzo pasado, por tercer mes consecutivo, con lo que el país asiático se convierte en el primer mercado mundial para la industria automotriz según los datos difundidos recientemente por la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma, encargada de diseñar la política macroeconómica China.