La idea es muy interesante y parte del principio del Chevrolet Volt, es decir, se trata de un híbrido en donde el motor de gasolina tiene la única tarea de alimentar las baterías en caso de que estas agoten su carga, mientras que el propulsor eléctrico es el que mueve al auto siempre.
Como consecuencia del sistema de propulsión eléctrico, el peso es elevado pese a su contenido tamaño: 1.400 kilos, agradecimiento al conjunto de baterías debajo del compartimiento de los pasajeros, pues los propulsores están ubicados arriba de cada eje, adelante el de combustión, atrás el síncrono.
La autonomía sin usar nada de carburante es de 60 kilómetros, mientras que con el cuatro cilindros de 1.2 litros puede lograr otros 500.
En el mejor de los casos, la potencia sumada es de unos 220 caballos y un torque de 240 Nm, en la vida real, se obtendrán de manera constante algo más de 70 HP del eléctrico más otros 46 del tradicional que, por cierto, también puede funcionar con metanol o etanol.
Lotus espera el lanzamiento del City Car (esperamos un nombre más original) en el año 2014.