El Dodge Durango actual lleva a la venta desde 2011, atravesando tres directores ejecutivos y sobreviviendo incluso a cambios en la empresa matriz, desde Fiat Chrysler hasta Stellantis. A pesar de su veteranía, sigue siendo un SUV familiar de tres filas competitivo y dinámico, aunque ya acusa el paso de los años en materia de tecnología y seguridad frente a sus rivales directos. Dodge ha decidido darle un impulso para 2026, y lo ha hecho apostando por algo que cada vez es más raro en el mercado: solo motores V8.
La gran novedad es que desaparece el V6 Pentastar de 3.6 litros y el Durango GT pasa a montar de serie el Hemi V8 de 5.7 litros con 364 CV, lo que según Dodge lo convierte en “el vehículo con tracción total V8 más asequible de la industria”. Eso sí, esta actualización también supone un incremento de 4.000 dólares en el precio base, que arranca ahora en 44.490 $. En el tope de gama, el SRT Hellcat mantiene su espectacular V8 6.2 supercargado de 710 CV, mientras que el R/T recibe el Hemi 6.4 “392” con 475 CV y 470 lb-pie de par.
Dodge no solo apuesta por potencia, sino también por imagen. El paquete Blacktop Redline introduce llantas negras de 20 pulgadas, detalles en rojo y componentes SRT para una estética más agresiva. Además, opciones como el Tow N Go añaden mejoras de frenado Brembo y llantas forjadas. En el interior, destacan asientos deportivos SRT tapizados en cuero y microgamuza con costuras rojas, así como molduras grabadas a láser con un patrón exclusivo “crypto sweep”.

El Durango SRT Hellcat Jailbreak lleva la personalización al extremo por 995 $ adicionales, con hasta seis diseños de llantas, múltiples colores para la carrocería, franjas y pinzas de freno, además de combinaciones interiores a medida. Es un guiño directo a los entusiastas que quieren un SUV de altas prestaciones y apariencia única.
La gama arranca con el Durango GT (44.490 $), seguido del R/T (51.990 $), el SRT Hellcat (81.990 $) y el exclusivo SRT Hellcat Jailbreak (82.985 $). Con esta estrategia, Dodge apuesta por consolidar al Durango como el último bastión de los SUV americanos 100% V8, un modelo que se resiste a las tendencias híbridas y eléctricas, ofreciendo pura potencia en un mercado que cada vez la ve menos.