Según las estadísticas del autopartistas Bosch, cerca de la tercera parte de los conductores que se vieron involucrados en un choque en la UE, no frenaron del todo antes del impacto (levantaron el pie antes o no aplicaron toda la fuerza en el pedal). Lo que hace este dispositivo, ahora de norma en todos los carros, es que aplica la máxima fuerza de frenado si se detecta que en una frenada súbita, el conductor levanta un poco el pie del freno, o no lo aplica del todo. Este invento fue estrenado por primera vez en un carro de producción en 1996, en el Mercedes-Benz Clase S W140.
La Unión Europea asegura que con esta medida se pueden evitar cerca de 1,100 accidentes mortales en su territorio. Actualmente, todos los carros Premium, y de gama media hacia arriba cuentan con este elemento, así que el cambio se notaría en los carros baratos, tal como sucedió en su tiempo con los airbags y el ABS, y como sucederá en unos años con el ESP.
Esperamos que en nuestro país se siga el ejemplo pronto.