El Porsche 911 ha vuelto a coronarse como el automóvil nuevo con mayor calidad de Estados Unidos. El deportivo alemán obtuvo solo 110 problemas por cada 100 vehículos (PP100) en el Estudio de Calidad Inicial (IQS) 2026 de J.D. Power, muy por debajo de la media de la industria, situada en 175 PP100. Porsche también encabezó el ranking de fabricantes con 138 PP100, confirmando el excelente momento que vive la marca de Zuffenhausen. Sin embargo, un segundo estudio plantea una interesante reflexión: la inmensa mayoría de los propietarios apenas utiliza su 911, un factor que podría influir en estos extraordinarios resultados.
Los datos de iSeeCars muestran una realidad muy diferente a la del informe de calidad. Los propietarios de un Porsche 911 recorren una media de solo 3.850 millas al año (unos 6.200 kilómetros), mientras que un automóvil de gasolina convencional en Estados Unidos supera las 13.300 millas anuales. Esto significa que durante los primeros 90 días de uso —el periodo analizado por J.D. Power— un 911 apenas acumula unas 950 millas, frente a las más de 3.200 millas que registra un coche medio y las cerca de 5.200 millas que puede recorrer una minivan como la Chrysler Pacifica. Cuanto menor es el uso, menor es también la probabilidad de detectar averías, ruidos o fallos electrónicos que puedan reflejarse en la encuesta.
El fenómeno no afecta únicamente al Porsche 911. Otros deportivos de uso ocasional como el Ford Mustang, el Chevrolet Corvette, el Mercedes-Benz SL o el Lexus LC 500 también figuran entre los vehículos menos utilizados y, al mismo tiempo, obtienen excelentes resultados en los estudios de calidad. Según el analista Karl Brauer, este patrón responde al perfil habitual de sus propietarios: automóviles reservados para fines de semana, viajes de ocio o colecciones privadas, muy lejos del desgaste diario que soportan los vehículos familiares.
Esto no significa que el Porsche 911 no sea un automóvil extremadamente fiable. De hecho, Porsche mejoró su resultado desde los 188 PP100 registrados en 2025 hasta los 138 actuales, uno de los mayores avances del estudio. Además, la generación 992 apenas acumula unas pocas decenas de reclamaciones oficiales ante la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras (NHTSA), lo que confirma la elevada calidad de fabricación del modelo. Sin embargo, la comparación con vehículos de uso intensivo invita a interpretar estos rankings con una mayor perspectiva.
Quizá el caso más llamativo sea el de la Kia Carnival, vencedora en el segmento de monovolúmenes dentro del mismo estudio de J.D. Power. Sus propietarios recorren una media de 18.884 millas al año, casi cinco veces más que un Porsche 911, transportando familias, equipaje y afrontando un uso diario mucho más exigente. Mantener un alto nivel de fiabilidad bajo esas condiciones representa un desafío muy distinto, demostrando que la calidad no solo depende del diseño y la ingeniería, sino también del contexto en el que cada vehículo desarrolla su vida útil. Igual que sucede en la Fórmula 1, donde un monoplaza demuestra su verdadero potencial no solo por su velocidad, sino por su capacidad para mantener el rendimiento durante toda la carrera.
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Han renovado su contrato por 5 años más.