Mercedes-AMG está a punto de entrar en uno de los segmentos más exclusivos y complicados del mercado: el de los SUV desarrollados específicamente por una división deportiva. El prototipo visto durante la Semana del Automóvil de Monterey anticipa un modelo que se situará por encima de los SUV convencionales de Mercedes y que pretende rivalizar con propuestas como el Porsche Cayenne y el BMW XM. Aunque todavía se encuentra en fase de desarrollo, su diseño ya deja claro que no será un todocamino convencional. La nueva criatura de AMG será completamente eléctrica y podría superar los 1.000 CV gracias a tres motores de flujo axial desarrollados junto a YASA.
A nivel estético, el nuevo SUV toma numerosos elementos del Mercedes-AMG GT de cuatro puertas, pero los lleva a una carrocería mucho más alta y práctica. El frontal parece una evolución vertical del lenguaje utilizado por el GT, mientras que los anchos pasos de rueda traseros y la pronunciada caída de la línea de techo le proporcionan una imagen claramente deportiva. El prototipo observado también permite hacerse una idea de sus dimensiones: su altura se aproxima a los 1,78 metros y su anchura ocupa prácticamente todo el carril. AMG, además, ha optado por mostrar la carrocería definitiva sin recurrir a grandes elementos de camuflaje, algo que permite comprobar que el proyecto tiene una personalidad propia.
Lo verdaderamente interesante se encuentra bajo la carrocería. El SUV utilizará tres motores eléctricos de flujo axial suministrados por YASA, una tecnología que destaca por su elevada densidad de potencia y que permitirá alcanzar una cifra superior a los 1.000 CV. Aunque Mercedes-AMG todavía no ha revelado todas las especificaciones definitivas, semejante potencia sitúa automáticamente al modelo en territorio de hiperdeportivos. La cuestión será cómo consigue AMG combinar esas prestaciones con el peso inevitable de una batería de gran capacidad y con una autonomía suficientemente competitiva para convencer a sus clientes.
El desafío comercial es tan importante como el tecnológico. Porsche ha demostrado que existe mercado para un SUV de altas prestaciones desarrollado alrededor de una identidad deportiva, mientras que el BMW XM no ha conseguido mantener el mismo impacto y su futuro apunta hacia el final de su ciclo sin un sucesor directo. Mercedes-AMG parece haber estudiado ese escenario y apuesta por una fórmula diferente: un vehículo concebido desde el principio por la división deportiva, con una imagen más cercana a un superdeportivo elevado que a un SUV convencional.
La gran incógnita será si el público estadounidense acepta un SUV AMG de semejante potencia pero sin motor de combustión. La ausencia de un V8 puede convertirse en su principal obstáculo entre los aficionados tradicionales de Mercedes-AMG, especialmente en un mercado donde el sonido, la respuesta y el carácter mecánico siguen teniendo un peso considerable. Sin embargo, la arquitectura eléctrica también permite ofrecer una entrega de potencia instantánea y unas posibilidades de control de la tracción que difícilmente puede igualar un modelo convencional.
Con este proyecto, Mercedes-AMG no solo busca competir contra el BMW XM, sino entrar directamente en el territorio donde el Porsche Cayenne ha conseguido convertirse en una referencia mundial. La diferencia es que Porsche dispone de versiones de combustión, híbridas y eléctricas, mientras Mercedes parece apostar inicialmente por una filosofía completamente eléctrica. El prototipo visto en Monterey confirma que AMG quiere convertir esa desventaja potencial en una oportunidad, combinando más de 1.000 CV, tecnología de vanguardia y un diseño mucho más agresivo. Si consigue mantener ese equilibrio entre prestaciones, autonomía, confort y atractivo visual, podría convertirse en uno de los SUV más radicales de la nueva generación.
Un superdeportivo de 622 caballos de fuerza que acelera de 0-60 mph en 3.5 segundos.
La nueva Mexican 500 se realizará en Mexicali, Ensenada y San Felipe a finales de septiembre.
La Fórmula 1 corre en Alemania rodeada de escepticismo hacia Pirelli, quien asegura dará buenos productos para que no pase lo de Silverstone.
Han renovado su contrato por 5 años más.