Las estimaciones de GM están basadas en un mercado local de doce millones de unidades vendidas. Si las ventas bajan a diez y medio, cosa más que probable, la compañía necesitará entonces 18 billones de dólares.
En el plan de restructuración, GM contempla la forma de devolución total de los prestamos del Gobierno para 2012 y el retorno a la rentabilidad en un futuro mercado doméstico de 12 a 13 millones de unidades vendidas. Es necesario recordar que las ventas anuales en nuestro país estuvieron en los últimos años en torno a los 17 millones de unidades. Pero las predicciones para el próximo lustro no son nada halagüeñas, de ahí que GM haya supeditado su plan de reestructuración a la nueva realidad de la industria del automóvil. De hecho, las ventas locales de la compañía cayeron en un 45 y en un 41 por ciento, respectivamente, en octubre y noviembre, respecto a los mismos meses del año anterior.
General Motor, a cambio de los prestamos, instaurará un consejo de vigilancia para monitorear el buen uso de las ayudas federales, dando también a los contribuyentes una participación en la compañía. Asimismo, no sólo Rick Wagoner contemplaría recortar su salario hasta 1 dólar. También otros ejecutivos aceptarían ver su sueldo rebajado.
Venta de marcas
En el documento enviado, GM no hace referencia explícita a la supresión de marcas como Saturn o Pontiac, aunque comenta que se centrará en las cuatro marcas principales, Chevrolet, Cadillac, GMC y Buick, dejando a Pontiac como marca de productos de nicho y que “buscará alternativas” para Saturn. ¿Quiere esto decir que la hará desaparecer? Pues parece que esa es la intención, sobre todo, después de que la mayoría de los analistas del mercado del automóvil hayan advertido de la necesaria medida si GM quiere seguir sobreviviendo.
Sea o no cierto el interés en la venta de Saturn o Pontiac, lo que sí es seguro es que General Motors busca compradores para Hummer y Saab.
Vehículos eléctricos
Al igual que Ford, GM impulsará el desarrollo de autos ecológicos, con el Volt a la cabeza. También anuncia, dentro del plan de reestructuración, recortes para reducir la producción y la plantilla y un acercamiento a la UAW para revisar anteriores acuerdos laborales y reducir las compensaciones. Por último incluye un recorte del número de dealers: de 6,450 a 4,700.
El plan está ahora en manos del Congreso, quien estudiará su GM es merecedor de fondos federales.
Con sólo cuatro marcas, Chevrolet, Cadillac, Buick y GMC, 11 billones de dólares en deuda y con una participación mayoritaria del gobierno estadounidense nace General Motors Company, la compañía surgida de la bancarrota de General Motors Corporation. La reestructuración de la misma, tras haberse acogido al famoso Chapter 11 de la Ley de Bancarrotas, ha durado sólo 39 días.
Tras el anuncio horas antes por Barack Obama de conceder un plazo de 30 días a Crhysler para que la empresa encontrara un socio con el que asegurase su viabilidad en el futuro y poder acceder a más ayudas públicas, Bob Nardelli no se ha hecho esperar. En un comunicado de prensa, el consejero delegado de Chrysler ha anunciado que alcanzado un acuerdo con Cerberus y Fiat para la formación de un alianza global.
Tras una reunión el pasado viernes con miembros del Gobierno de Barack Obama, Rick Wagoner, presidente de General Motors, ha anunciado su dimisión. Según el comunicado de prensa de la compañía, “en el curso del encuentro me pidieron que me echara a un lado como presidente ejecutivo y eso es lo que he hecho”.
General Motors y Chrysler han remitido por separado al Departamento del Tesoro de Estados Unidos sus Planes de Viabilidad para demostrar al Gobierno que el dinero prestado en diciembre está siendo bien utilizado. Ahora, ambas compañías solicitan otros 18.6 billones de dólares (2 por parte de Chrysler y 16.6 por parte de GM) para evitar la bancarrota. La petición ha sido acompañada por el anuncio de nuevos despidos. En total, General Motors recortará su plantilla en 47,000 trabajadores y Chrysler en 3,000 antes de que acabe el año.