Comprar un coche eléctrico de altas prestaciones puede ser una experiencia espectacular al volante, pero también esconder una importante factura cuando llega el momento de venderlo. El Ford Mustang Mach-E pierde alrededor del 57 % de su valor en cinco años, según CarEdge, mientras que iSeeCars eleva la estimación hasta el 60,9 %. Sin embargo, el SUV eléctrico de Ford ni siquiera ocupa el peor puesto entre los modelos de altas prestaciones analizados, ya que varios rivales premium sufren una caída todavía mayor.
El Jaguar I-Pace es uno de los grandes protagonistas de esta clasificación, con una depreciación estimada del 71 % durante sus primeros cinco años, muy por encima del Mustang Mach-E. El Tesla Model X tampoco consigue conservar bien su valor: CarEdge calcula una pérdida del 67 %. En este último caso, un ejemplar de 2021 con un precio inicial de 95.755 dólares podría situarse actualmente en torno a los 31.254 dólares. Los fuertes ajustes de precio aplicados por Tesla durante los últimos años también han contribuido a presionar el mercado de segunda mano.
El comportamiento del Model X demuestra que el problema no afecta únicamente a los eléctricos generalistas. Los SUV premium con grandes baterías y potencias elevadas pueden experimentar una depreciación especialmente pronunciada porque las nuevas generaciones incorporan rápidamente más autonomía, mejores sistemas de carga y tecnologías de asistencia más avanzadas. En el caso del Jaguar, además, la evolución de su gama y determinados problemas de reputación relacionados con campañas de seguridad han añadido presión sobre sus precios de segunda mano.
La situación resulta todavía más llamativa cuando aparece el Audi RS e-tron GT, una berlina eléctrica de altas prestaciones que comparte plataforma con el Porsche Taycan. Sus 637 CV y una aceleración de 0 a 60 mph en 2,9 segundos no han impedido que pierda aproximadamente el 63 % de su valor en cinco años, según los datos de iSeeCars citados en el análisis. Cuando era nuevo, su precio de partida rondaba los 143.895 dólares, mientras que las unidades más económicas de los primeros años de producción pueden encontrarse ahora cerca de los 50.000 dólares.
El contraste con el Porsche Taycan resulta especialmente interesante. El deportivo eléctrico de Stuttgart también registra una depreciación considerable, alrededor del 55 % a cinco años según iSeeCars, pero consigue conservar algo más de valor que el Mustang Mach-E y los modelos anteriores. Los datos reflejan así una tendencia especialmente relevante para el mercado eléctrico: tener un precio de lanzamiento elevado no garantiza un buen valor residual, y las berlinas y SUV eléctricos premium pueden sufrir descensos de precio enormes cuando aparecen modelos más modernos.
Para quien busque un eléctrico de altas prestaciones de segunda mano, esta fuerte depreciación también puede convertirse en una oportunidad. Modelos que costaban más de 100.000 dólares nuevos pueden encontrarse actualmente por una fracción de su precio original, aunque antes de comprar conviene analizar el estado de la batería, historial de mantenimiento, garantías, neumáticos, costes de seguro y disponibilidad de recambios. Para el primer propietario, en cambio, estas cifras dejan una conclusión clara: el rendimiento puede ser espectacular, pero mantener el valor de un eléctrico deportivo sigue siendo uno de los grandes retos de esta nueva era del automóvil.
Un superdeportivo de 622 caballos de fuerza que acelera de 0-60 mph en 3.5 segundos.
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Han renovado su contrato por 5 años más.