Tener un Grand Cherokee se siente bien… hasta que deja de serlo. Algunos días es silencioso y refinado; otros, aparece una luz de advertencia sin previo aviso. Parece un coche que quiere hacerlo mejor, pero no siempre lo logra. El nombre sigue pesando, quizá demasiado. La sensación de confianza se diluye por momentos y cuesta explicar por qué.
Es rápido, minimalista y diferente, aunque algo se percibe irregular detrás de tanta tecnología. Pantallas que se congelan, puertas que actúan de forma extraña, propietarios que encogen los hombros porque sigue conduciéndose como ningún otro. Tal vez eso compense las molestias. O tal vez no. Nunca sabes del todo qué versión te tocará una mañana cualquiera, y eso, para algunos, forma parte del encanto.
Gusta por tamaño y por nombre, pero la experiencia de propiedad puede sentirse pesada. Aparecen ruidos antes de lo esperado. Los frenos se perciben blandos, o quizá simplemente afinados así. Con el tiempo se mete bajo la piel, y aun con dudas, se sigue conduciendo. A veces basta; otras, no.
El Blazer se esfuerza por parecer sofisticado, quizá demasiado. Al principio se mueve con energía, luego algo empieza a zumbar o vibrar. Los concesionarios suelen solucionarlo, pero la huella emocional es escasa. Con el tiempo, se integra en el paisaje cotidiano sin dejar demasiada impresión.
Su tamaño se siente antes de arrancar. Sentarse en él impresiona, aunque no siempre transmite solidez. Algunos propietarios dicen que cruje como un barco viejo en aguas tranquilas. Funciona en general, pero la confianza crece despacio, y a veces no crece. Aun así, conserva ese aire de coche familiar.
Es simple, quizá en exceso. Hace casi todo bien, pero algunos días prefiere quedarse quieto. Pequeños fallos, ruidos extraños, problemas con el aire acondicionado. No es malo, pero tampoco bueno. Es el tipo de coche del que uno se olvida de quejarse… hasta que la garantía está a punto de vencer.
Parece capaz de cargarlo todo, pero a veces descuida los detalles. Los sistemas eléctricos fallan con la lluvia y ya nadie se sorprende. Los asientos son cómodos, lo que ayuda a perdonarlo. Muchos lo hacen. Y que siga siendo querido pese a todo eso dice más de su carácter que de sus estadísticas.
Relacionadas
Precio del Mercedes SLS AMG Black Series 2014
Un superdeportivo de 622 caballos de fuerza que acelera de 0-60 mph en 3.5...