Cuando el Phantom VII llegó en 2003, no buscó discreción. Su tamaño imponente, líneas cuadradas y atención obsesiva al detalle marcaron una nueva era para Rolls-Royce. Desde los paraguas integrados en las puertas traseras hasta su silencio de marcha absoluto, el Phantom redefinió el lujo como una experiencia sin concesiones, ajena a modas y a la lógica del mercado.
En los años 90 fue criticado por excesivo, pero el tiempo dio la razón al Clase S W140. Ventanas de doble acristalamiento, puertas con cierre asistido y asientos traseros comparables a butacas de primera clase sentaron las bases de la berlina de representación moderna. Todo gran sedán de lujo posterior, sin excepción, bebió de este modelo.
El Eldorado Biarritz fue la máxima expresión del lujo americano de posguerra. Aletas traseras descomunales, cromados brillantes y amplios asientos corridos de cuero definían un coche que no entendía de sutilezas. Era lujo entendido como espectáculo, como exceso orgulloso, y se convirtió en un icono cultural irrepetible.
En 1989, Lexus humilló a Europa sin alzar la voz. El LS400 ofrecía un nivel de refinamiento mecánico, calidad de ensamblaje y silencio a bordo que dejó en evidencia a Mercedes y BMW. No presumía de lujo, lo demostraba con ingeniería milimétrica. Fue una revolución silenciosa que cambió para siempre el segmento premium.
El Continental GT de 2003 supuso el renacimiento moderno de Bentley. Gracias al respaldo tecnológico del Grupo Volkswagen, el coupé británico combinó un motor W12 biturbo con interiores artesanales y una calidad acorde a su precio. De repente, el lujo extremo también podía ser fiable, rápido y utilizable a diario.
El Continental de 1961 redefinió el lujo estadounidense desde la elegancia contenida. Sus líneas limpias y las icónicas puertas de apertura inversa crearon una silueta atemporal. El interior parecía más un salón privado que el habitáculo de un coche, transmitiendo una sensación de calma y sofisticación difícil de igualar.
El Serie 7 E38 fue la demostración de que el lujo podía ser discreto y deportivo al mismo tiempo. Popularizado por el cine de los años 90, ofrecía una combinación perfecta de conducción precisa, materiales nobles y tecnología avanzada. Muchos de sus sistemas electrónicos marcaron el camino de lo que hoy es estándar en cualquier coche moderno.
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