El Arkley S y su versión SS reinterpretaron la estética de los años 30 sobre la base del humilde MG Midget de los 60. Su gran atractivo residía en los paneles de fibra de vidrio, que sustituían al acero corroído y alargaban la vida del coche. Con versiones de ancho estándar y carrocería ensanchada, el Arkley fue un éxito razonable, con unas 1.100 unidades producidas y kits disponibles hasta bien entrado el siglo XXI.
Desde Australia llegó uno de los deportivos DIY más ambiciosos. El Bolwell Nagari Mk8, presentado en 1969, combinaba un chasis tipo columna vertebral al estilo Lotus con potentes V8 Ford de hasta 5,7 litros. Su éxito en competición local contrastó con su discreta difusión internacional: apenas 118 unidades entre coupés y descapotables, hoy muy cotizadas.
Derek Buckler es considerado el padre del movimiento kit-car británico. El MkV, producido entre 1949 y 1960, se basaba en un chasis simple, ligero y eficaz. A diferencia de otros fabricantes, Buckler no ofrecía carrocerías de fibra de vidrio, obligando a cada constructor a crear la suya propia. El resultado: no existen dos Buckler iguales.
En Estados Unidos, Jim Byers aprovechó el auge de la fibra de vidrio para crear uno de los roadsters más bellos jamás concebidos en formato DIY. El SR-100, lanzado en 1955, fue descrito por algunos como “el coche más bonito del mundo”. Con motores V8 Chevrolet o Ford, solo se fabricaron unas 25 unidades, lo que lo convierte en una auténtica joya artesanal.
El Caterham Seven es el ejemplo definitivo de éxito sostenido en el mundo del autoensamblaje. Tras tomar el relevo del Lotus Seven en 1973, Caterham supo mantener viva la esencia del deportivo ligero y puro. Con más de 22.000 unidades vendidas y la posibilidad de montarlo en casa aún hoy, sigue siendo el referente absoluto del deportivo DIY clásico.
El Clan Crusader destacó por su carrocería monocasco íntegramente en fibra y su ligereza extrema, diseñada por exingenieros de Lotus. Por su parte, el Davrian Mk8 evolucionó desde la competición hasta la carretera, logrando un comportamiento excepcional gracias a su chasis monocasco. Su legado continúa hoy bajo el nombre Darrian, aún activo en rally y circuito.
Coupé DIY con chasis monocasco de fibra, destacó por su excelente manejo en circuito y rally. Usó motores Hillman Imp, Mini, VW Beetle y más tarde Ford Fiesta, y hoy pervive como Darrian en Gales.
El Diva GT nació con un claro enfoque competitivo. Concebido para promocionar motores preparados Tunex, utilizó carrocerías de fibra y diferentes evoluciones entre 1961 y 1968. Aunque algunas versiones se adaptaron para la carretera, su ADN siempre fue racing, lo que explica su éxito en pista y su exclusividad extrema.
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