Un híbrido que quería ser divertido. No sabía muy bien cómo, y el público tampoco. Se siente ligero y contenido, rápido pero silencioso. Años después, su diseño sigue siendo atractivo. Cada vez que aparece uno, surge la misma pregunta: ¿y si hubiera estado un poco más cerca de ser grande?
El Solstice parece una idea que casi funcionó. Su silueta sigue siendo atractiva bajo la luz adecuada, y en carreteras lisas transmite agilidad y carácter. En firmes irregulares se siente ligero e inseguro, como si nunca hubiese terminado de madurar. En su día nadie le dio tiempo; ahora parece un coche que intenta ser recordado sin proponérselo.
Con una base compartida, el Sky apostó por una estética distinta y acabó aún más olvidado. Ver uno hoy es como encontrar un boceto que se coló en producción. Tiene algo juguetón y extraño a la vez. Sus dueños los conservan con mimo, pero rara vez hablan de ellos. Es un deportivo que existe en silencio.
Apareció cuando nadie lo pedía. Sorprendió por fuerza y planteamiento, pero no por refinamiento. El interior es funcional, casi industrial, y necesita la carretera adecuada para brillar. Algunos propietarios lo vendieron pronto; otros descubrieron tarde que tenía más que ofrecer de lo que parecía.
Fue promesa pura: ligero, honesto, preciso en curvas. Pero su motor sonaba débil y el mercado quería algo más rápido. Hoy, los que quedan transmiten calma, como si hubieran envejecido mejor que el ruido que los rodeó. Son coches que ya no necesitan demostrar nada.
El Eclipse cargó con un nombre demasiado grande. Conservó la imagen deportiva cuando el carácter ya no acompañaba. No es malo, simplemente pertenece a una era que no supo despedirse. Genera nostalgia incluso parado, y la gente sigue esperando más de él por lo que una vez representó.
Cada año parece más extraño, y eso juega a su favor. Su interior siempre dio sensación de antigüedad, pero su postura en la carretera tiene intención. Da la impresión de haber sido creado por un equipo que quería llamar la atención sin saber cómo hacerlo. Hoy resulta más fácil apreciarlo.
Heredó demasiado pasado. Era rápido, pero pesado; ruidoso, pero apagado emocionalmente. El interés se disipó pronto, aunque nunca dejó de aparecer en los escaparates. Es uno de esos coches que encajan mejor de noche que a pleno día: imperfecto, pero honesto.
Relacionadas
Precio del Mercedes SLS AMG Black Series 2014
Un superdeportivo de 622 caballos de fuerza que acelera de 0-60 mph en 3.5...