Elegante y llamativo cuando es nuevo, pero con una depreciación más rápida de lo esperado. Su diseño sigue atrayendo miradas, aunque el mercado de ocasión no lo valora al mismo nivel que su precio inicial.
Lujo italiano con carácter, pero penalizado por la fiabilidad y los costes de mantenimiento. Con el paso del tiempo, su valor cae con fuerza pese a conservar presencia y exclusividad.
Arranca con una imagen refinada y buen confort, pero su depreciación es abrupta. Aunque sigue siendo agradable de conducir, el mercado castiga fuerte su valor residual.
Tecnológicamente avanzado al lanzarse, pero envejece rápido. La abundancia de unidades y la complejidad de su equipamiento aceleran su caída de precio.
Referente del lujo nuevo, pero uno de los que más valor pierde. Cada generación queda rápidamente eclipsada por la siguiente, hundiendo los precios usados.
Lujo discreto y gran calidad de rodadura, aunque sufre una depreciación severa. La tecnología que lo define queda desactualizada en pocos años.
Combina deportividad y lujo, pero no escapa a la caída de valor. Las versiones más grandes y menos demandadas son las que más se deprecian.
Innovador en su lanzamiento, pero muy afectado por la rápida evolución tecnológica. Actualizaciones constantes y dudas sobre baterías influyen en su valor usado.
Imponente y lujoso, pero castigado por la fiabilidad y los costes. Su depreciación es tan elevada como habitual en los grandes SUV premium.
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