El Lexus ES es el ejemplo perfecto de lujo sin sobresaltos. Su mecánica probada, especialmente en versiones V6 e híbridas, lo convierte en uno de los sedanes premium más fiables del mercado usado y nuevo, pensado para acumular kilómetros sin dramas.
El RX fue clave para demostrar que un SUV de lujo podía ser refinado y extremadamente confiable. Su enfoque conservador en motores y transmisiones explica por qué sigue siendo uno de los modelos premium con menor índice de averías.
El buque insignia de Genesis combina lujo clásico con una fiabilidad sorprendente. Ofrece tecnología avanzada y alto confort sin la complejidad mecánica que suele penalizar a las grandes berlinas europeas.
El GX apuesta por una fórmula casi desaparecida: chasis robusto, mecánica probada y lujo real. Es uno de los pocos SUV premium capaces de soportar uso intensivo durante años sin perder fiabilidad.
Contra todo prejuicio, el 911 es uno de los deportivos de lujo más fiables. Décadas de evolución constante han refinado su ingeniería hasta convertirlo en un coche usable a diario y mecánicamente sólido.
El MDX traslada la fiabilidad de Honda al segmento premium. Espacioso, cómodo y con costes de mantenimiento contenidos, es una opción lógica para quien busca lujo familiar sin visitas frecuentes al taller.
El X3 destaca por ser uno de los BMW más equilibrados en fiabilidad reciente. Ofrece buena calidad interior y comportamiento dinámico, con una tasa de problemas inferior a la media de la marca.
El G80 se posiciona como una alternativa seria a las berlinas alemanas, con materiales premium, tecnología bien integrada y una reputación creciente por su fiabilidad a largo plazo.
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