El Q5 sigue siendo el pilar de la gama, pero incluso él acusa el golpe. Las ventas cayeron el último año y la presión del BMW X3 es constante. El interior mantiene un nivel alto, aunque las versiones de gasolina ya no destacan en tecnología. Las ofertas en leasing ayudan a mover unidades, pero el inventario se acumula. Aun así, muchas familias lo eligen por su confort y equilibrio general.
Más grande y más caro, el Q7 sufrió una caída aún mayor, obligando a Audi a empujar descuentos agresivos. El formato de tres filas lo enfrenta a rivales muy fuertes, y su V6 empieza a parecer veterano frente a híbridos más modernos. Remolcar ayuda poco en la balanza. Aun así, su atmósfera de lujo sigue captando compradores puntuales.
Las cifras del A4 se desplomaron en un segmento que ya está en retirada. Audi prioriza los SUV, y el sedán recibe actualizaciones mínimas. Conduce muy bien, pero Tesla le roba protagonismo y el precio base sube año a año. Las ofertas de fin de trimestre sostienen algo la demanda, pero el volumen ya no es el de antes.
El A6 intenta mantener un perfil ejecutivo, pero replica la caída del A4. Las ventas corporativas se reducen y la versión allroad empieza a tener más sentido que la berlina tradicional. Algunos compradores se desaniman por fallos tecnológicos, mientras el Mercedes Clase E gana terreno. Los trenes motrices siguen siendo sólidos, pero no marcan diferencia.
El Q8 se mueve razonablemente bien, aunque no lo suficiente como para cambiar la tendencia de la marca. Su diseño deportivo atrae a un público más joven, pero sacrifica espacio trasero. El SQ8 con V8 seduce por sonido y carácter, aunque los costes de mantenimiento crecen rápido. El precio sigue siendo una barrera clara.
El e-tron GT prometía ser el escaparate eléctrico de Audi, pero sus ventas decepcionan pese a su parentesco con Porsche. La ansiedad por la autonomía pesa en los largos trayectos estadounidenses y la infraestructura de carga sigue siendo un factor crítico. Es rápido y elegante, pero ya no sorprende como antes frente a alternativas como el Tesla Plaid.
El Q4 e-tron busca ser la puerta de entrada eléctrica, pero no alcanza los objetivos. Persisten dudas sobre calidad de fabricación y la autonomía en carretera queda justa. El tamaño compacto encaja en ciudades, y el crédito fiscal federal ayuda, pero los rivales avanzan rápido. Su marcha suave conquista a algunos, aunque no a las masas.
El RS3 mueve volúmenes mínimos, pero los entusiastas lo adoran. El cinco cilindros suena único y el modo drift añade diversión real. Sin embargo, el coste de uso y los recortes de gama generan incertidumbre sobre su continuidad. Sigue siendo afilado en curvas, aunque cada vez más de nicho.
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