El Mercedes-Benz GLE presenta costes de mantenimiento cercanos a los 1.300 dólares anuales. Comparte muchos componentes con el GLS, incluida la suspensión neumática y el sistema E-Active Body Control. Aunque es algo menos complejo, sigue siendo recomendable contar con un fondo económico reservado para reparaciones imprevistas.
El Mercedes-Benz Clase G tiene un coste anual aproximado de 1.700 dólares. Su construcción artesanal, los grandes motores V8, los diferenciales bloqueables y la baja estandarización de piezas hacen que incluso el mantenimiento básico sea caro. La mano de obra especializada también incrementa notablemente el precio de cualquier intervención.
Con un coste cercano a los 1.900 dólares al año, el BMW X5 puede convertirse en un SUV muy caro de mantener. La suspensión neumática, los motores sofisticados y la ingeniería compleja dificultan las reparaciones. Además, la tracción xDrive añade complejidad adicional a la caja de transferencia, lo que puede disparar las facturas.
Pese a su gran tamaño, el BMW X7 resulta ligeramente más barato de mantener que el X5, con un promedio de unos 907 dólares anuales. Aun así, sigue siendo un SUV costoso. La suspensión neumática, los frenos de gran tamaño y los neumáticos de perfil bajo implican gastos elevados, especialmente si no se controla el desgaste irregular de las ruedas.
El Audi Q7 registra aproximadamente 1.000 dólares al año en mantenimiento regular. Aunque no parece excesivo frente a otros modelos de la lista, su suspensión neumática, el sistema de tracción quattro y los motores V6 requieren mano de obra especializada, lo que incrementa el coste real de cualquier reparación. Además, su avanzada carga tecnológica exige actualizaciones de software frecuentes.
El Porsche Cayenne presenta un coste medio de mantenimiento de unos 1.200 dólares anuales, una cifra relativamente contenida para un SUV de altas prestaciones. Sin embargo, los frenos, neumáticos, cambios de refrigerante y la suspensión neumática pueden generar facturas elevadas, especialmente en versiones más potentes.
El Cadillac Escalade sorprende por tener costes de reparación promedio más altos que algunos Porsche. Su mantenimiento anual se sitúa en torno a los 1.500 dólares, mientras que la versión ESV se acerca a los 1.600. La suspensión neumática es uno de los principales puntos críticos, a lo que se suman los amortiguadores magnéticos y un sistema de infoentretenimiento especialmente complejo.
El Lincoln Navigator es el buque insignia de la marca y también uno de los SUV más caros de mantener. Sus costes anuales rondan los 1.330 dólares. La suspensión neumática, el complejo motor V6 biturbo y el mantenimiento de los turbocompresores en los acabados más altos elevan notablemente el precio de las reparaciones incluso en servicios rutinarios.
Relacionadas
Precio del Mercedes SLS AMG Black Series 2014
Un superdeportivo de 622 caballos de fuerza que acelera de 0-60 mph en 3.5...