El Chevrolet SS era un secreto bien guardado detrás de una insignia que pocos recordaban. Su manejo era más agudo de lo que parecía y el interior silencioso hacía preguntarse por qué nunca tuvo éxito. Demasiado sutil para su propio bien, el SS recompensaba a quienes entendían su intención: un sedán serio, rápido y preciso, pero sin pretensiones.
El Pontiac G8 GXP parecía un sedán normal hasta que se exigía más. De repente mostraba un carácter fuerte, con un filo inesperado para un coche tan discreto. Quería atención y casi la conseguía, pero su corta vida en el mercado lo convirtió en un modelo casi olvidado, todavía apreciado por quienes lo condujeron.
Con un nombre suave, el Regal GS escondía un comportamiento agudo y emocionante. Calmado en apariencia, pero inquieto bajo la carrocería, pocas personas lo tomaron en serio. Para quienes supieron apreciar su capacidad, resultaba un sedán sorprendentemente divertido y convincente.
El V70R se disfrazaba de familiar tranquilo, pero bajo la superficie era capaz de sobresaltos controlados. Silencioso en apariencia, podía sentirse ligeramente peligroso cuando se le exigía. Todavía hoy, los propietarios hablan de él con una mezcla de orgullo y nostalgia, un sedán que nunca fue común y siempre tuvo carácter.
El RLX Sport Hybrid aceleraba con discreción, sin alardes de potencia. Su combinación de confort y capacidad transmitía seguridad silenciosa. Su nombre no sugiere nada espectacular, lo que encaja con su filosofía: un coche que sabe de su calidad sin necesidad de proclamarse, elegante y subestimado.
El Taurus SHO era sólido, rápido cuando se pedía y sorprendentemente divertido detrás del volante. Su apariencia común ocultaba su capacidad real, haciendo que quienes lo conducían descubrieran una faceta inesperada. Ordinario hasta que no lo era, el SHO es un sedán que recompensa la curiosidad del conductor.
Pesado, rápido y curiosamente elegante en su comportamiento. Construido para quienes no querían llamar la atención pero sí disfrutaban de la potencia. Hoy en día se ven pocos, lo que contribuye a su encanto. Su discreción transmite confianza, un sedán que susurra lujo y velocidad al mismo tiempo.
El S6 C7 combina refinamiento con un toque de agresividad inesperada. Su comportamiento transmite una especie de caos contenido: elegante y práctico a la vez, pero con un filo que sorprende cuando se le exige. Ese equilibrio entre sofisticación y energía lo hace especial.
Grande, silencioso y buen actor al fingir ser un sedán normal. El motor se percibe oculto bajo el capó, con un pequeño aire de diversión. Nunca se incluyó en listas de coches rápidos, lo que lo hace aún más irónico y encantador. Su estilo clásico y despreocupado demuestra que nunca siguió tendencias, y eso se nota.
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