El Autozam AZ-1 es una demostración perfecta del arte japonés de la miniaturización. Desarrollado por Mazda bajo las estrictas normas kei car, combinaba un diminuto motor central turbo de 657 cc y 63 CV con un peso de solo 720 kg. Sus puertas tipo alas de gaviota y su planteamiento de “mini supercar” lo han convertido en una rareza muy buscada, especialmente en su versión AZ-1 frente al aún más escaso Suzuki Cara.
El Daihatsu Charade GTti sorprendió al mundo al alcanzar los 100 CV por litro a finales de los años ochenta, una cifra propia de coches de competición. Su motor tricilíndrico turbo de 993 cc, unido a un peso reducido, le permitía acelerar de 0 a 100 km/h en apenas 7,7 segundos. Además de rápido, era ágil y eficaz, llegando incluso a destacar en rallyes tan exigentes como el Safari.
Con el Datsun 240Z, Japón revolucionó el mercado de los deportivos accesibles. Lanzado en 1969, ofrecía un seis cilindros de 151 CV, un diseño elegante firmado por Albrecht Goertz y una fiabilidad muy superior a la de sus rivales europeos. Su éxito fue inmediato, especialmente en Estados Unidos, donde ayudó a cambiar la percepción del automóvil japonés para siempre.
El Honda Civic es uno de los modelos más longevos y representativos de la industria japonesa. Desde su debut en 1973, ha evolucionado constantemente, adaptándose a las nuevas demandas del mercado con versiones familiares, deportivas, híbridas y de alto rendimiento. Con más de 28 millones de unidades vendidas, el Civic se ha convertido en un auténtico termómetro de la evolución del automóvil global.
El Honda NSX, presentado en 1990, fue el superdeportivo que demostró que Japón podía competir de igual a igual con las grandes marcas europeas. Su chasis de aluminio, su V6 atmosférico y la participación de Ayrton Senna en su puesta a punto lo convirtieron en un coche excepcional. Rápido, fiable y utilizable a diario, el NSX sigue siendo una referencia técnica y emocional.
Para celebrar su 50 aniversario, Honda lanzó el S2000, un roadster puro y radical. Su motor 2.0 atmosférico con tecnología VTEC entregaba 243 CV y giraba a regímenes altísimos, convirtiéndose en el más potente por litro en su lanzamiento en 1999. Más de 100.000 unidades vendidas consolidaron su estatus como uno de los deportivos japoneses más admirados de todos los tiempos.
El Isuzu Trooper debutó en 1981 como un todoterreno robusto y polivalente. Capaz fuera del asfalto pero cómodo en carretera, se convirtió en una alternativa real al Land Rover Defender y al Toyota Land Cruiser. Su segunda generación amplió su popularidad y, con más de medio millón de unidades vendidas en la primera etapa, demostró la fortaleza del planteamiento japonés en el mundo off-road.
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