Alfa Romeo es famosa por sus coches deportivos, potentes y con un diseño increíble. Sin embargo, esta experiencia de conducción intensa a menudo se ve empañada por problemas mecánicos frecuentes. Los vehículos Alfa Romeo suelen enfrentar fallos de motor y transmisión que pueden detener la diversión en seco. Además, la disponibilidad de piezas y el soporte en los concesionarios son problemáticos, lo que convierte a la marca en una de las más frustrantes cuando se trata de mantener el coche en buen estado. Aunque la conducción es excitante, los problemas constantes hacen que la propiedad de un Alfa Romeo sea impredecible y, en ocasiones, costosa.
Jaguar es conocida por su lujo, estilo y potencia, pero la fiabilidad no es uno de sus puntos fuertes. Los propietarios de Jaguar a menudo se enfrentan a fallos eléctricos, problemas con el sistema de refrigeración y transmisiones poco fiables. Aunque los modelos más nuevos tienden a ser algo más estables, los modelos más antiguos suelen ser especialmente temperamental, lo que puede llevar a varios viajes al taller. Si bien un Jaguar bien cuidado es una experiencia fantástica, mantenerlo en funcionamiento puede sentirse como un trabajo de tiempo completo, con gastos que superan a los de muchas otras marcas de lujo.
Land Rover, a pesar de su imagen robusta y su capacidad para el off-road, tiene una reputación nada envidiable por sus constantes averías. Los vehículos de esta marca, especialmente los modelos con suspensión neumática, son propensos a sufrir fallos en el motor y en otros componentes cruciales. Aunque su apariencia y capacidad todoterreno los hacen atractivos, los Land Rover suelen pasar más tiempo en el taller que en la carretera. Las piezas de repuesto son caras y el coste de mano de obra no es barato, lo que convierte a la marca en una opción costosa a largo plazo.
Audi se ha ganado una reputación por su estilo y tecnología avanzada, pero también es famosa por sus problemas mecánicos, especialmente en los modelos más antiguos. La marca suele enfrentar fallos electrónicos debido a su compleja tecnología, además de problemas con los motores turboalimentados que a menudo consumen más aceite de lo esperado. Las fallas en sensores y transmisiones también son comunes, lo que puede resultar en reparaciones costosas. Aunque Audi sobresale en términos de diseño y confort, su fiabilidad a largo plazo deja mucho que desear.
Porsche es sinónimo de rendimiento y precisión, pero su fiabilidad a largo plazo no siempre acompaña a sus altas prestaciones. Modelos como el 911 son sólidos, pero otros vehículos de la marca presentan fallos recurrentes, como problemas de motor y fugas de refrigerante. El motor de alto rendimiento de Porsche no tolera bien los problemas, ni siquiera los relacionados con el desgaste normal. Las reparaciones de un Porsche suelen ser costosas debido a la necesidad de piezas especializadas y mano de obra calificada. Así que si planeas ser dueño de uno, asegúrate de estar preparado para los costos de mantenimiento.
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