El mundo de los SUV está lleno de siglas que pueden generar confusión, especialmente cuando se habla de tracción total y tracción a las cuatro ruedas. El Honda Pilot utiliza el sistema i-VTM4 (Intelligent Variable Torque Management), una tecnología diseñada para mejorar el agarre sobre superficies resbaladizas, aumentar la estabilidad en carretera y ofrecer mayores capacidades fuera del asfalto. Aunque su nombre puede llevar a pensar que se trata de un sistema 4×4 convencional, su funcionamiento es diferente.
A diferencia de los sistemas todoterreno tradicionales, que pueden incorporar una reductora y mecanismos de bloqueo, el i-VTM4 gestiona electrónicamente el reparto de fuerza. Mediante sensores y embragues controlados electrónicamente, puede enviar hasta el 70 % del par motor al eje trasero y distribuir la fuerza entre las ruedas posteriores según las condiciones. Incluso puede dirigir todo el par disponible en ese eje hacia una sola rueda trasera cuando resulta necesario, una solución que mejora la capacidad de avanzar cuando el terreno ofrece un agarre desigual.
Esta tecnología también beneficia al comportamiento del Honda Pilot sobre el asfalto. El sistema analiza datos como la velocidad de las ruedas, el ángulo de dirección y los movimientos de la carrocería para adaptar la entrega de fuerza. De esta forma, no solo ayuda sobre nieve, hielo o barro, sino que también puede mejorar la estabilidad al acelerar y tomar curvas. La gestión automática permite que el conductor aproveche la tracción adicional sin tener que conectar manualmente un sistema mecánico.
El Honda Pilot equipado con tracción total dispone de distintos modos de conducción, cuya disponibilidad puede variar según la versión y el mercado. Entre ellos se encuentran Normal, Econ, Sport, Snow, Tow, Trail y Sand. Cada programa modifica la respuesta del acelerador, la transmisión y la gestión de la tracción para adaptarse a diferentes situaciones. El modo Snow, por ejemplo, suaviza la entrega de potencia para reducir el deslizamiento, mientras que Sand está pensado para mantener el impulso sobre superficies arenosas.
En la variante TrailSport, orientada a un uso más aventurero, el sistema añade funciones específicas como Trail Torque Logic. Esta tecnología ayuda a mantener el avance cuando una rueda trasera pierde contacto con el suelo y aprovecha mejor el agarre de las que siguen apoyadas. Sin embargo, estas capacidades no convierten al SUV en un todoterreno extremo: su objetivo es afrontar caminos irregulares y obstáculos moderados, no competir con vehículos concebidos para rutas especialmente exigentes.
La diferencia fundamental está en que el i-VTM4 es un sistema AWD de tracción total, no un 4WD clásico con reductora. Un todoterreno especializado puede disponer de una caja de transferencia de dos velocidades, marchas cortas y bloqueos mecánicos para superar obstáculos a baja velocidad. El Honda Pilot carece de esa combinación y recurre a la gestión electrónica y a las relaciones de su transmisión automática para desenvolverse en situaciones complicadas.
En definitiva, el Honda Pilot apuesta por un equilibrio entre comodidad diaria, seguridad y capacidad fuera del asfalto. Su sistema i-VTM4 ofrece una tracción sofisticada y útil para la mayoría de los conductores, especialmente en lluvia, nieve y caminos sin pavimentar. Quienes necesiten afrontar trialeras extremas o terrenos muy accidentados deberían considerar un 4×4 con reductora, pero para un SUV familiar con aspiraciones aventureras, la solución de Honda ofrece una combinación convincente de tecnología y versatilidad.