Honda lleva más de una década perfeccionando este sistema, que debutó en el Accord Hybrid 2014 y ahora llega al Prelude en su cuarta generación. La clave está en una configuración donde un motor eléctrico impulsa directamente las ruedas, mientras que el motor de gasolina VTEC actúa como generador y, en momentos puntuales, como apoyo en carretera. Así, se logra una aceleración similar a la de un eléctrico y la eficiencia de un motor pequeño, todo sin necesidad de enchufar el coche.
Para los más puristas, Honda introduce el innovador S+ Shift, un sistema que simula cambios secuenciales con sonidos y sensaciones realistas. No hay engranajes, pero la experiencia recuerda a una caja manual deportiva, algo que ya hemos visto en modelos eléctricos radicales como el Hyundai Ioniq 5 N. Según la marca, se busca mantener la conexión emocional entre conductor y coche, un detalle clave en un coupé con la historia del Prelude.

Aunque pueda parecer extraño, el sistema del Prelude comparte conceptos con el Koenigsegg Regera, un hiperdeportivo híbrido de 1.500 CV que también utiliza un esquema de transmisión directa. Salvando las distancias, la filosofía es similar: aprovechar motores eléctricos para entregar par instantáneo y reducir complejidad mecánica. Una muestra de que Honda no solo busca eficiencia, sino también prestaciones y fiabilidad en su coupé.
El nuevo Prelude puede no tener la transmisión manual que muchos soñaban, pero ofrece más tecnología, eficiencia y seguridad que nunca. Con más par motor, mejor manejo y un diseño pensado para el disfrute al volante, Honda quiere conquistar tanto a nostálgicos como a nuevas generaciones. El coupé japonés vuelve diferente, pero con la ambición de ser tan emocionante como lo fue hace 25 años.
Sedán de lujo que destaca por su excepcional comodidad, un impresionante rango de autonomía, una gran eficiencia energética y una tecnología avanzada.