Cuando algunas personas escuchan que pruebo casi 60 autos al año, con mucha frecuencia tengo que responder a la misma pregunta: ¿Y cuál es tu modelo preferido? Muchos no esconden su sorpresa al conocer mi elección, pues quizá esperaban que respondiera: un Aston Martin, un Lamborghini, o incluso un BMW o un Mercedes-Benz.
Resulta que durante muchos años mi auto preferido ha sido el que probé esta semana: el Mazda MX-5 Miata. Desde mi primer encuentro con él, me sentí acogido por un automóvil que, en cierto sentido, se convirtió en una extensión de mi cuerpo. No sabía yo en aquel momento sobre la filosofía de conducción de Mazda, que llaman “Jinba Ittai”, el antiguo concepto japonés de «caballo y jinete como uno solo». Este principio establece que cada vehículo debe sentirse como una extensión natural del cuerpo del conductor, ofreciendo una conducción intuitiva, con mínima fatiga y una conexión estimulante y predecible con la carretera.

Mi predilección por el Mazda MX-5 Miata ha sido puesta a prueba esta semana, y aunque sigo apreciando al que, no por gusto, es el deportivo tipo roadster más vendido de todos los tiempos, algo ha cambiado y creo que lo sustituiré como mi preferido. Debo confesar que el Miata no ha cambiado, pero yo sí he envejecido y mis gustos y necesidades han mutado.
La última vez que el Miata recibió una actualización importante fue en el modelo 2024. Para 2026, el Miata Club con el paquete Brembo BBS Recaro recibe un acabado interior ligeramente modificado. Los detalles de tapicería de Alcantara negra cuentan con costuras de contraste en gris, mientras que se añade un revestimiento negro al panel del tablero y a los botones del interior.

A lo largo de los años, el Miata se ha calificado de hermoso, pero eso apenas empieza a describir el diseño clásico de este “roadster” de dos plazas. Dar forma a un automóvil es un arte, hacerlo a través de todas las generaciones de un modelo exitoso logrando modernizarlo, pero sin que pierda su esencia supone además el desafío de la evolución constante
No creo que exista otro auto con un precio moderado como el MX-5 que llame tanto la atención, y como descapotable con la cubierta escondida, mucho más. Cuando ves uno en un estacionamiento, destaca sobre su entorno por su larga nariz, su cola robusta y sus excitantes curvas que lo envuelven.

El principal mercado para el MX-5 Miata es el estadounidense, y Mazda ha introducido pequeños cambios con el transcurso de los años para hacer que su pequeña cabina sea más confortable para personas grandes que no superen los seis pies (1,80 metros). El alojamiento es realmente cómodo, sobre todo en los asientos, que, aunque un poco estrechos, son confortables y ofrecen mucho espacio para las piernas. Donde se siente la escasez de espacio es en el resto de la cabina, con una consola central reducida, portavasos removibles o un maletero de solo 4,59 pies cúbicos de capacidad.
Esto hace que los viajes al supermercado tengan que planearse con cuidado, y ni hablar de ir a los grandes almacenes como Costco. Este no es un auto familiar, y esas limitaciones son precisamente las que han cambiado mi perspectiva a una edad en la que la comodidad y el espacio adquieren mayor protagonismo.
Para entusiastas de la buena conducción, jóvenes solteros o mayores con los hijos ya fuera del hogar que les apasione dar unas vueltas por carreteras secundarias el fin de semana, este es un auto insuperable, pero yo no califico en estas definiciones, por lo que, ya próximo al retiro, he sustituido al simpático Miata como el primero en la lista de preferencias.

Tampoco es este Mazda una insignia de la tecnología, pero sí reúne los elementos indispensables de la mayoría de los autos modernos. Su cabina tiene medidores analógicos y una pantalla de infoentretenimiento de 8,8 pulgadas (22 cm) pequeña en comparación con los estándares actuales. Otros modelos diminutos, como el Mini Cooper, vienen mejor dotados de tecnología y con pantallas grandes, por lo que pienso que el “aire analógico” del Mazda MX-5 no es la causa del descuido del fabricante, sino que es precisamente su propósito.
Un sistema de audio de seis altavoces viene de serie, y los modelos más altos cuentan con un sistema Bose de nueve altavoces que incluye altavoces en los reposacabezas que se escuchan claramente incluso con el tope abierto. Hay un par de puertos USB-C y aunque la interfaz del sistema de infoentretenimiento me sigue pareciendo anticuada, los gráficos son limpios y nítidos, y logran integrar la pantalla al tablero de forma elegante, no como en otros modelos que parecen pegar una tableta con velcro.
El 2026 MX-5 Miata incluye algunas funciones de asistencia que lo hacen más seguro. Entre ellas están el frenado automático de emergencia delantero, la alerta de tráfico cruzado trasero y lateral, y el monitoreo de punto ciego. El modelo de gama alta Grand Touring incorpora funciones adicionales, como faros adaptativos en curvas, limpiaparabrisas con sensor de lluvia, reconocimiento de señales de tráfico y control de crucero adaptativo, que solo está disponible con transmisión automática.
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Reseña escrita y revisada por un ser humano. Roger Rivero es un periodista independiente, miembro de NAHJ, la Asociación Nacional de Periodistas Hispanos, y de NWAPA, la Asociación de Periodistas Automovilísticos del Noroeste. Los vehículos son proporcionados por los fabricantes como préstamo por una semana con fines de reseña. De ninguna manera los fabricantes controlan el contenido de los comentarios.
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