Para lograr semejante proeza, Lotus ha puesto en marcha todo su ingenio, materializándolo en un bloque monocilíndrico. El Omnivore es capaz de modificar el nivel de compresión y el mapa de inyección, y con esto, es flexible a la mayoría de combustibles que se ofrecen hoy en día.
Hay varias ventajas del Omnivore sobre el propulsor ‘normal’. Por el lado de la practicidad, no te varas por el combustible: lo que consigas, se lo pones. En términos de autonomía, también maravilloso: aprovecha cada gota y gas posible. Y por en cuanto a emisiones, previsiblemente también será muy bueno.
No se trata de una idea original de Lotus, pues Saab fue el pionero en el asunto hace unos años. Lastimosamente su poca solvencia financiera no permitió que el proyecto se hiciera realidad. Pero la firma inglesa está en mejores condiciones, y aunque el nuevo motor es sólo un concepto que no llegará a la producción tal cual, es el primer paso hacia una idea innovadora que puede ser un gran foco de negocios.