Tesla podría estar finalmente cerca de resolver una de las grandes incógnitas de su historia reciente. Según un nuevo informe, el renovado Tesla Roadster podría ser presentado antes de que termine agosto, casi nueve años después de que la compañía mostrara por primera vez el prototipo de segunda generación. La presentación podría celebrarse en el centro de pruebas de SpaceX en McGregor, Texas, y tendría como protagonista una variante experimental equipada con propulsores de gas frío desarrollados por la compañía aeroespacial. El Roadster convencional, sin embargo, continúa sin una fecha definitiva de llegada a los clientes.
El proyecto original fue presentado en noviembre de 2017 y Tesla prometió entonces unas prestaciones que todavía hoy resultarían extraordinarias: 0 a 96 km/h en 1,9 segundos, más de 402 km/h de velocidad máxima y una autonomía cercana a los 1.000 kilómetros. Las primeras entregas estaban previstas para 2020, pero el deportivo ha acumulado años de retrasos y cambios de planteamiento. Ahora, el nuevo desarrollo habría evolucionado hacia un hipercoche construido alrededor de una estructura de fibra de carbono, abandonando la idea inicial de utilizar una configuración basada en componentes del Model S Plaid.
La variante más llamativa sería la denominada edición SpaceX, que podría incorporar propulsores de gas frío capaces de generar una fuerza considerable. Esta versión no estaría homologada para circular por carretera y podría alcanzar un precio de cientos de miles o incluso millones de dólares, convirtiéndose más en una demostración tecnológica que en un automóvil convencional. Debido al ruido y las fuerzas generadas por el sistema, incluso se plantea que el vehículo pueda ser controlado de forma remota durante la demostración prevista en Texas.
La posible presentación supondría un momento espectacular para Tesla, pero también elevaría las expectativas sobre un modelo que lleva demasiado tiempo esperando. La compañía llegó a aceptar depósitos de 50.000 dólares para el Roadster estándar y 250.000 dólares para la Founders Series, por lo que existe una base de clientes que lleva años esperando algo más que nuevos anuncios. Una demostración con propulsores puede generar titulares, pero no resolverá la cuestión fundamental: cuándo comenzará realmente la producción.
El nuevo Roadster estándar y la edición especial de SpaceX compartirían previsiblemente una imagen similar, aunque únicamente la variante experimental incorporaría los propulsores. El cambio hacia un hipercoche de fibra de carbono también representa una transformación importante respecto al planteamiento original. Tesla parece querer convertir el Roadster en un escaparate tecnológico capaz de superar las prestaciones de los deportivos eléctricos actuales, en lugar de limitarse a recuperar el concepto presentado en 2017.
La expectación, por tanto, será enorme si Tesla confirma finalmente el evento durante agosto. El Roadster tiene la oportunidad de convertirse en uno de los coches eléctricos más espectaculares jamás concebidos, pero la historia del proyecto obliga a mantener cierta cautela. Para los compradores que llevan años esperando, la verdadera noticia no será solamente ver al nuevo Roadster acelerar o utilizar sus propulsores, sino conocer una fecha de producción y entrega que Tesla pueda cumplir.
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