Hay Porsche clásicos que se valoran por su mecánica, otros por su historia y algunos por su rareza. Pero el Porsche 911S de 1967 conocido como “Por-She” juega en otra categoría. La artista estadounidense Dra. Phyllis Yes transformó este deportivo en 1984 utilizando un espectacular patrón inspirado en el encaje, cuando los 911 clásicos todavía estaban muy lejos de convertirse en los objetos de culto que son actualmente. Décadas después, el coche volvió a aparecer en el mercado y su propia creadora decidió recuperarlo por 250.000 dólares, con una misión muy concreta: garantizar que esta pieza de arte automovilístico termine conservada en un museo.
La historia del Por-She comenzó cuando la Dra. Yes decidió utilizar un Porsche deportivo tradicionalmente asociado a una estética masculina como lienzo para una obra que cuestionaba precisamente esos códigos. El proceso fue extremadamente laborioso: el patrón de encaje se utilizó como plantilla y la aplicación de la pintura requirió cientos de horas de trabajo artesanal sobre la compleja carrocería del 911. El resultado fue tan provocador como inesperado y llegó a convertirse en una exposición itinerante durante la década de 1980, antes de permanecer durante años en el estudio de su creadora.
El coche cambió de propietario en 2010, pero su nuevo dueño entendió rápidamente que restaurarlo no significaba eliminar su peculiar decoración. El Porsche recibió una cuidadosa puesta a punto manteniendo intacta la pintura, e incluso la propia Dra. Yes participó en algunos retoques para devolver el acabado a su estado original. En 2013, el Por-She fue presentado en Monterey y consiguió el Premio del Público en Legends of the Autobahn, una distinción especialmente llamativa para un vehículo que desafía buena parte de las reglas no escritas del mundo de los Porsche clásicos.
La obra tiene todavía más valor cuando se entiende quién está detrás de ella. Nacida como Phyllis Danker en Minnesota en 1941, la Dra. Yes desarrolló una carrera como artista, dramaturga y educadora, utilizando con frecuencia el humor y la provocación para cuestionar estructuras sociales y culturales. El Por-She fue concebido precisamente como una reinterpretación del deportivo clásico desde una perspectiva deliberadamente irreverente, hasta el punto de que el Wall Street Journal llegó a describirlo humorísticamente como el “tapete más rápido del mundo”.
El paso del tiempo, sin embargo, cambió radicalmente la percepción del automóvil. Cuando fue pintado en los años 80, un 911 de los sesenta era un deportivo clásico atractivo, pero todavía no tenía el estatus casi sagrado que poseen hoy muchos Porsche refrigerados por aire. La reciente aparición del Por-She en Bring a Trailer volvió a ponerlo bajo los focos y provocó que su creadora reaccionara. La Dra. Yes temía que el creciente valor de los Porsche clásicos terminara poniendo en peligro su obra, por lo que decidió intervenir personalmente y ofrecer 250.000 dólares para recuperarlo.
La operación tiene un objetivo que va mucho más allá de volver a tener un coche especial en el garaje. La artista quiere preservar el Porsche y encontrarle un lugar en un museo, donde pueda ser contemplado como lo que realmente considera que es: una obra de arte sobre cuatro ruedas. El caso demuestra cómo un automóvil puede trascender su valor mecánico y convertirse en un documento cultural capaz de generar debate incluso décadas después. El Por-She incomoda a algunos puristas, sorprende a los aficionados y rompe con la imagen convencional del 911, pero precisamente por eso su historia resulta tan difícil de olvidar.
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