El mercado estadounidense de las pickups compactas y medianas vive una auténtica transformación. Durante años, numerosos fabricantes consideraron que este segmento era demasiado pequeño para justificar una inversión importante, pero ahora la situación ha cambiado. Volkswagen quiere aprovechar este nuevo escenario y estudia desarrollar una pickup destinada específicamente a Estados Unidos, dentro de una estrategia para reforzar su presencia en uno de sus mercados más importantes.
La compañía alemana lleva meses dejando abierta la posibilidad de lanzar una camioneta en Norteamérica. Ahora, todo apunta a que el proyecto podría formar parte de una profunda renovación de la estrategia de Volkswagen en Estados Unidos, que también contemplaría nuevos productos y un SUV de mayores dimensiones que el actual Atlas. El objetivo sería tener la primera pickup de la marca en el mercado antes de que termine la década.

Una de las alternativas más interesantes estaría dentro del propio Grupo Volkswagen. La nueva Scout, que prepara su desembarco con una fábrica en Estados Unidos, contará con una pickup eléctrica y una versión eléctrica de autonomía extendida. Volkswagen podría aprovechar parte de esa tecnología y arquitectura para desarrollar una camioneta con su propia identidad, aunque existe el riesgo de que ambos productos terminen compitiendo demasiado directamente.
Otra posibilidad estaría relacionada con Ford y el Volkswagen Amarok. La pickup que Volkswagen comercializa en otros mercados comparte arquitectura con el Ford Ranger, por lo que adaptar esta fórmula al mercado estadounidense podría resultar más sencillo que desarrollar un vehículo completamente nuevo. Sin embargo, habría que modificarlo para cumplir las necesidades del mercado norteamericano y encontrar una solución industrial para producirlo localmente.
La colaboración entre Volkswagen y Ford abre además una tercera vía. El fabricante estadounidense acaba de presentar su nuevo Fathom eléctrico, mientras que ambas compañías ya mantienen una alianza tecnológica. Volkswagen podría estudiar una variante propia basada en una arquitectura desarrollada conjuntamente, reduciendo así los costes y riesgos asociados al desarrollo de una nueva pickup eléctrica para Estados Unidos.

Existe incluso una alternativa completamente diferente: transformar el Volkswagen Atlas en una pickup, siguiendo una fórmula similar a la utilizada por Honda con el Pilot para crear el Ridgeline. No sería una idea nueva para Volkswagen, ya que la marca presentó en 2018 el concepto Atlas Tanoak, un prototipo que anticipaba precisamente una camioneta derivada del SUV norteamericano.
La fabricación local será especialmente importante para cualquier proyecto de este tipo. Producir la pickup en Estados Unidos permitiría a Volkswagen reducir su exposición a aranceles elevados y, al mismo tiempo, adaptar el producto a las exigencias específicas de los clientes estadounidenses. Las instalaciones de la compañía en Chattanooga podrían convertirse en una de las candidatas naturales, aunque también podría entrar en juego la infraestructura industrial de Ford.
El desafío será encontrar un espacio propio dentro de un mercado extremadamente competitivo. Toyota Tacoma domina el segmento de las pickups medianas, mientras que las grandes camionetas estadounidenses continúan siendo territorio especialmente complicado para cualquier fabricante extranjero. Volkswagen no podría limitarse a crear otra pickup convencional y esperar que el público la reciba con los brazos abiertos.
Por eso, la estrategia más inteligente podría consistir en ofrecer algo diferente. Una pickup Volkswagen de tamaño medio, con tecnología avanzada, motores eficientes y un diseño claramente europeo podría encontrar un hueco entre quienes buscan una alternativa a los modelos tradicionales. También podría apostar por una configuración electrificada, aunque el tipo de propulsión que finalmente utilizará todavía no está decidido.
El calendario es especialmente importante. Si Volkswagen quiere tener su primera pickup estadounidense antes de 2030, deberá tomar pronto una decisión sobre la plataforma, el sistema de propulsión y la planta encargada de fabricarla. El proyecto llega en un momento en el que la marca necesita reforzar su posición en Estados Unidos y diversificar una gama que actualmente tiene una presencia mucho menor en el segmento de camionetas.
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