Fue uno de los autos más rápidos de su época y marcó el inicio del ADN deportivo de la marca. Además de su velocidad, es una pieza histórica extremadamente rara, con solo cuatro unidades fabricadas.
Un superdeportivo adelantado a su tiempo, con tracción integral y un V12 quad-turbo. Fue uno de los autos más rápidos de los 90 y sentó las bases de los Bugatti modernos.
Uno de los autos más exclusivos del mundo, con un diseño completamente negro y un motor W16 de 1.500 hp. Combina lujo extremo con prestaciones de hypercar.
El último modelo con el legendario motor W16. Este roadster marca el final de una era, con una combinación de diseño abierto y velocidad brutal.
Un verdadero ícono. Fue el auto de producción más rápido del mundo en su momento y el primero en superar los 1.000 caballos de fuerza.
El modelo que rompió la barrera de las 300 mph. Una obra maestra de la aerodinámica y la ingeniería moderna.
El sucesor del Veyron, con más potencia y mejor tecnología. Su velocidad real sin limitador supera ampliamente los 450 km/h.
Un auto solo para pista, diseñado sin compromisos. Ultraliviano, extremo y el Bugatti más radical jamás creado.
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